Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Esa cosita que tienes
que apenas se deja ver,
como el susurro de un viento suave
rozando la piel de madrugada,
me habla en silencios,
me cuenta secretos
que nunca serán dichos.
Es tu mirada, quizás,
o el borde de tu sonrisa tímida,
que desnuda los misterios
sin jamás tocarlos.
Como un verso sin fin,
te deslizas entre mis manos,
fugaz,
etérea,
como el deseo mismo.
Esa cosita que tienes,
tan tuya, tan mía en el pensamiento,
me envuelve despacio,
me arropa en tus sombras,
y yo me pierdo,
sin prisa,
en la insinuación
de lo que podríamos ser.
que apenas se deja ver,
como el susurro de un viento suave
rozando la piel de madrugada,
me habla en silencios,
me cuenta secretos
que nunca serán dichos.
Es tu mirada, quizás,
o el borde de tu sonrisa tímida,
que desnuda los misterios
sin jamás tocarlos.
Como un verso sin fin,
te deslizas entre mis manos,
fugaz,
etérea,
como el deseo mismo.
Esa cosita que tienes,
tan tuya, tan mía en el pensamiento,
me envuelve despacio,
me arropa en tus sombras,
y yo me pierdo,
sin prisa,
en la insinuación
de lo que podríamos ser.