Maroc
Alberto
Si mi cadena fónica lastima
tu delicado oído de rapsoda,
si mi torpe asonancia te incomoda,
sabré templar los sones de mi rima.
Parral medra la viña por encima
del riguroso tajo de la poda
y así mi pluma y mi palabra toda
del terco veredicto que la oprima.
Confesaré que mi caudal felibre
se ha de nutrir del jacobino verso
que escapa a su atadura y se hace libre.
Pero, ya ves, no todo en mí es perverso,
conservo al fin la horma y el calibre
que alojo en mi poético universo.
Este soneto es réplica a una poeta californiana que me recriminaba, espesa de razones delicadas, de la temeraria tendencia a las asonancias en alguno de mis sonetos. Nunca me arrepentiré de la supuesta ligereza si, como asegura mi amigo y extraordinario poeta, Felipe Fuentes, el poema se sostiene.
Me gusta mucho como escribes y este soneto como se dice en la calle "es la caña", muy bueno. Me parece una respuesta estupenda en forma de versos para esa "dama" misteriosa a la que aludes en la nota que hay al final del soneto y ¡ole¡ por tus versos.
Abracicos grandes Vicente.