Somos juncos en la rivera de la vida,
flexibles al vaivén de la corriente,
contemos cada paso en el presente,
pues hasta el roble muere en su embestida.
Nos dobla el viento, su fuerza erguida,
desnuda los secretos de la mente;
y el alma, en su constancia, inteligente,
surca el dolor con sabia acometida.
Porque crecer es el destino humano,
de sombras y tropiezos el sendero,
se forja con valor en cada mano.
Alzamos nuestros sueños al lucero,
la esencia pura, el pulso soberano,
la vida en plenitud, el fiel madero.
flexibles al vaivén de la corriente,
contemos cada paso en el presente,
pues hasta el roble muere en su embestida.
Nos dobla el viento, su fuerza erguida,
desnuda los secretos de la mente;
y el alma, en su constancia, inteligente,
surca el dolor con sabia acometida.
Porque crecer es el destino humano,
de sombras y tropiezos el sendero,
se forja con valor en cada mano.
Alzamos nuestros sueños al lucero,
la esencia pura, el pulso soberano,
la vida en plenitud, el fiel madero.