Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus senos, primavera naciente.
Tus ojos, gotas de fuego.
En tu boca la palabra.
En mi alma el deseo.
Fuiste soñadora constante.
Fui cordero inmolado.
El tiempo fue como un canto,
se durmió en tu ternura.
Era tu fuego, llama virgen.
Tu intimidad inexplorada.
Debutaste en tus gemidos,
se ahogaron en mi boca.
Bebiste del néctar con timidez.
Juraste tu amor eterno,
para mi fue una aventura
aceptaste en amargura la verdad.
Hoy, no estas y no estoy,
solo vive tu recuerdo,
chiquilla de ojos nuevos.
Mujercita de quince años.
Leonardo V.
Tus ojos, gotas de fuego.
En tu boca la palabra.
En mi alma el deseo.
Fuiste soñadora constante.
Fui cordero inmolado.
El tiempo fue como un canto,
se durmió en tu ternura.
Era tu fuego, llama virgen.
Tu intimidad inexplorada.
Debutaste en tus gemidos,
se ahogaron en mi boca.
Bebiste del néctar con timidez.
Juraste tu amor eterno,
para mi fue una aventura
aceptaste en amargura la verdad.
Hoy, no estas y no estoy,
solo vive tu recuerdo,
chiquilla de ojos nuevos.
Mujercita de quince años.
Leonardo V.
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