Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu silueta se adivina en la penumbra.
¿Tan solo un perfil en el silencio...
o una fuerza innovando seductora?
¡Oh susurros oh susurros!
La noche fue primero quieta, luego
dispersa: una brisa misteriosa
e indispensable
de ojos antiguos y ecos distantes.
Ya convocado el silencio al fin dobla,
y desvanece en la ruta...
Tu suspiro fue reconocible en el beso
de la penumbra.
La luna siempre es testigo del ritmo...
Triste estuvo luego mi corazòn,
debatièndose con el recuerdo sobre mi
hombro adormecido.
Triste esta hoy alentando la pena: ahora
solo apareces y desapareces,
una vaga esperanza parece envolverte
en las sombras acechantes.
Al fin te alejas susurrando la herida incesante.
Incesante y antigua.
¿Tan solo un perfil en el silencio...
o una fuerza innovando seductora?
¡Oh susurros oh susurros!
La noche fue primero quieta, luego
dispersa: una brisa misteriosa
e indispensable
de ojos antiguos y ecos distantes.
Ya convocado el silencio al fin dobla,
y desvanece en la ruta...
Tu suspiro fue reconocible en el beso
de la penumbra.
La luna siempre es testigo del ritmo...
Triste estuvo luego mi corazòn,
debatièndose con el recuerdo sobre mi
hombro adormecido.
Triste esta hoy alentando la pena: ahora
solo apareces y desapareces,
una vaga esperanza parece envolverte
en las sombras acechantes.
Al fin te alejas susurrando la herida incesante.
Incesante y antigua.
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