Zulma Martínez
Mar azul...
Desde hacía mucho tiempo, su mente no albergaba pensamientos positivos, y el desafortunado diagnóstico médico de la semana anterior, contribuyó a su desazón. "Quizás éste sea el momento", pensó.
Así que, decidido, se encerró en la cocina y abrió todas las llaves de gas.
Empezó a temblar y su mente se nubló. El ambiente se hacía cada vez más denso e irrespirable. Le dolía la cabeza.
De repente, con sus últimas fuerzas, reflexionó: "¿Y si hay más oportunidades allá afuera? ¿Otras posibilidades de ser feliz?"
Secó el sudor de su frente mientras tosía. Como pudo, relajó su cuello, sus hombros, todo su cuerpo y, ya más aliviado, se dijo: "Al final, la vida es hermosa".
Y encendió un cigarrillo.
Así que, decidido, se encerró en la cocina y abrió todas las llaves de gas.
Empezó a temblar y su mente se nubló. El ambiente se hacía cada vez más denso e irrespirable. Le dolía la cabeza.
De repente, con sus últimas fuerzas, reflexionó: "¿Y si hay más oportunidades allá afuera? ¿Otras posibilidades de ser feliz?"
Secó el sudor de su frente mientras tosía. Como pudo, relajó su cuello, sus hombros, todo su cuerpo y, ya más aliviado, se dijo: "Al final, la vida es hermosa".
Y encendió un cigarrillo.