dragon_ecu
Esporádico permanente
Eran los recitales de fin de año... 1939.
Maravillado por el espectáculo reciente, fui corriendo con libreta en mano y lápiz tras la voluptuosa morena que encandiló al auditorio con su voz, su figura y sus palabras.
— Me enamoraron tus canciones — le dije.
— ¿Sabes que no son mías? — me replicó.
— Pero es tu voz, tu sentir — acoté.
— Es solo mi interpretación — respondió ella.
...
Me quedé mudo.
— Cuando interpretas a otro, reflejas más tu sentir o tu afinidad. ¿Te sientes cercano a mis palabras? — me susurró.
...
Pasado el tiempo la sigo recordando a ella, y olvidando por completo en dónde perdí la libreta y el lápiz.
Maravillado por el espectáculo reciente, fui corriendo con libreta en mano y lápiz tras la voluptuosa morena que encandiló al auditorio con su voz, su figura y sus palabras.
— Me enamoraron tus canciones — le dije.
— ¿Sabes que no son mías? — me replicó.
— Pero es tu voz, tu sentir — acoté.
— Es solo mi interpretación — respondió ella.
...
Me quedé mudo.
— Cuando interpretas a otro, reflejas más tu sentir o tu afinidad. ¿Te sientes cercano a mis palabras? — me susurró.
...
Pasado el tiempo la sigo recordando a ella, y olvidando por completo en dónde perdí la libreta y el lápiz.
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