Ziler
Poeta recién llegado
Ya dejé otras flores a tu tristeza y quiero despedirme con el aroma de tu recuerdo, como un capricho de soledad inquieta que crece con cada amanecer. Las flores que dejé en tu tumba son ofrendas al lamento o solo un consuelo de un pobre corazón.
Te devuelvo tus sueños de orquídeas, en una patria con pesadillas en su memoria, que nos dejó un florero roto que gritaba libertad. Hoy, son las flores las que condenan mis derrotas a una pena de desvelo sin piedad.
Solo me quedan lirios y dolores que se aferran a un olvido sin perdón o solo a un castigo de la suerte por no dejar de escribirle a tu adiós. Después de todo, culpo a la muerte por marchitar tu recuerdo de laurel, oscura imagen de ceniza y miedo que aparece en mis noches de poesía infiel.
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Te devuelvo tus sueños de orquídeas, en una patria con pesadillas en su memoria, que nos dejó un florero roto que gritaba libertad. Hoy, son las flores las que condenan mis derrotas a una pena de desvelo sin piedad.
Solo me quedan lirios y dolores que se aferran a un olvido sin perdón o solo a un castigo de la suerte por no dejar de escribirle a tu adiós. Después de todo, culpo a la muerte por marchitar tu recuerdo de laurel, oscura imagen de ceniza y miedo que aparece en mis noches de poesía infiel.
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