Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me olvido de la nocturnal tristeza
que viene como sed enajenada
por darle corazón a la alborada
restando desazón a su vileza.
Me cubro con la atávica belleza
que nace de la vida consagrada,
que surge de la muerte enamorada
que llega con vital delicadeza.
Me entrego con pasión al ser que habita
en todo lo que habita por entero…
al tiempo que muriendo resucita.
Me olvido del quebranto mañanero,
del verso que malevo me recita,
del grito que me calla y no tolero.
que viene como sed enajenada
por darle corazón a la alborada
restando desazón a su vileza.
Me cubro con la atávica belleza
que nace de la vida consagrada,
que surge de la muerte enamorada
que llega con vital delicadeza.
Me entrego con pasión al ser que habita
en todo lo que habita por entero…
al tiempo que muriendo resucita.
Me olvido del quebranto mañanero,
del verso que malevo me recita,
del grito que me calla y no tolero.
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