Elaine_xl00
Poeta recién llegado
Hay seres que caminan en nuestro ser,
que no nos pertenecen, pero se quedan,
incluso cuando el tiempo ya no los puede retener.
Se quedan, como la luna que no se esconde,
aunque ya no esté en el cielo donde siempre la vimos.
Son como esas huellas que se graban en el alma,
tan profundas que ni el viento puede borrar.
Son el latido en el pecho que nunca se apaga,
el eco suave que en cada rincón resuena,
aunque el silencio nos rodee, ellos siguen,
como un suspiro eterno que nunca se olvida.
Y aunque el destino los haya llevado lejos,
como olas que se van y regresan a otros mares,
su rastro está allí, a la vista de todos y nadie.
Porque hay amores que no se miden en distancia,
ni en despedidas, ni en los años que corren.
Son amores que viven en la memoria,
tan invencibles, tan inmortales.
En cada rincón de mi vida te encuentras,
como una canción que nunca deja de sonar,
como una promesa escrita en las estrellas
que la luna no deja de contar.
Eres inolvidable,
y aunque el tiempo pase,
tu nombre será siempre el viento
que acaricia mi piel.
Inolvidable en cada pensamiento,
en cada rincón del alma,
en cada amor que se escapa
y en cada lágrima que nunca se olvida.
Inolvidable como el sol,
que aunque se oculte al final del día,
siempre regresa con la promesa
de iluminar mi vida una vez más.
que no nos pertenecen, pero se quedan,
incluso cuando el tiempo ya no los puede retener.
Se quedan, como la luna que no se esconde,
aunque ya no esté en el cielo donde siempre la vimos.
Son como esas huellas que se graban en el alma,
tan profundas que ni el viento puede borrar.
Son el latido en el pecho que nunca se apaga,
el eco suave que en cada rincón resuena,
aunque el silencio nos rodee, ellos siguen,
como un suspiro eterno que nunca se olvida.
Y aunque el destino los haya llevado lejos,
como olas que se van y regresan a otros mares,
su rastro está allí, a la vista de todos y nadie.
Porque hay amores que no se miden en distancia,
ni en despedidas, ni en los años que corren.
Son amores que viven en la memoria,
tan invencibles, tan inmortales.
En cada rincón de mi vida te encuentras,
como una canción que nunca deja de sonar,
como una promesa escrita en las estrellas
que la luna no deja de contar.
Eres inolvidable,
y aunque el tiempo pase,
tu nombre será siempre el viento
que acaricia mi piel.
Inolvidable en cada pensamiento,
en cada rincón del alma,
en cada amor que se escapa
y en cada lágrima que nunca se olvida.
Inolvidable como el sol,
que aunque se oculte al final del día,
siempre regresa con la promesa
de iluminar mi vida una vez más.