Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Caminito, serpentina de sueños,
curva en la piel donde el suspiro habita, ¿cómo llegar al abismo tierno
que guarda secretos entre caricias infinitas?
Tu cuerpo es un mapa,
y yo, un navegante perdido,
buscando en la geografía de tu vientre el centro exacto donde late el susurro divino.
En tus caderas, la luna danza,
en tu cintura, el tiempo se detiene,
y allí, en el centro de la llanura,
tu ombligo canta una canción que me enciende.
No es solo piel, es misterio,
un pozo que guarda los ecos del mar,
un punto que el universo eligió
para al fin descansar.
Déjame andar, lento, en silencio,
rozando la orilla de tu deseo,
hasta que mi boca, con suavidad de pétalo, descanse en tu ombligo, templo sagrado del fuego.
curva en la piel donde el suspiro habita, ¿cómo llegar al abismo tierno
que guarda secretos entre caricias infinitas?
Tu cuerpo es un mapa,
y yo, un navegante perdido,
buscando en la geografía de tu vientre el centro exacto donde late el susurro divino.
En tus caderas, la luna danza,
en tu cintura, el tiempo se detiene,
y allí, en el centro de la llanura,
tu ombligo canta una canción que me enciende.
No es solo piel, es misterio,
un pozo que guarda los ecos del mar,
un punto que el universo eligió
para al fin descansar.
Déjame andar, lento, en silencio,
rozando la orilla de tu deseo,
hasta que mi boca, con suavidad de pétalo, descanse en tu ombligo, templo sagrado del fuego.