Extravagante
Poeta recién llegado
El cielo ruge, se desgarra en el abismo,
su furia arrastra sombras, abate el día.
Viento y agua se abrazan en su caos,
borran la luz, devoran la agonía.
Las casas caen, son tumbas olvidadas,
las calles lloran en su desolación.
El dolor se alza, inmenso, desgarrado,
y lo pueblos se ahogan en su propio alarido.
La riada arrastra no solo la tierra,
sino la fe, la memoria quebrada.
Los políticos miran desde sus torres,
y el pueblo grita, su alma desbordada.
Promesas que el viento lleva al olvido,
mentiras que se disuelven entre ruinas.
El daño es profundo, más allá del tiempo,
pero el pueblo grita, aunque el alma se inclina.
Valencia herida, se alza en su vuelo,
su espíritu se agita, aunque el sol se apague.
Los políticos callan, sus rostros vacíos,
y la verdad resuena, aunque el mundo se deshaga.
Que retumbe el grito de los insurgentes, como pétalos de rosa meciendose en el viento,
Al unísono, remanente.
Que retumbe aclamando:
¡SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!
su furia arrastra sombras, abate el día.
Viento y agua se abrazan en su caos,
borran la luz, devoran la agonía.
Las casas caen, son tumbas olvidadas,
las calles lloran en su desolación.
El dolor se alza, inmenso, desgarrado,
y lo pueblos se ahogan en su propio alarido.
La riada arrastra no solo la tierra,
sino la fe, la memoria quebrada.
Los políticos miran desde sus torres,
y el pueblo grita, su alma desbordada.
Promesas que el viento lleva al olvido,
mentiras que se disuelven entre ruinas.
El daño es profundo, más allá del tiempo,
pero el pueblo grita, aunque el alma se inclina.
Valencia herida, se alza en su vuelo,
su espíritu se agita, aunque el sol se apague.
Los políticos callan, sus rostros vacíos,
y la verdad resuena, aunque el mundo se deshaga.
Que retumbe el grito de los insurgentes, como pétalos de rosa meciendose en el viento,
Al unísono, remanente.
Que retumbe aclamando:
¡SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!