Al hombre de la bicicleta amarilla

Agustín Nicolás

"El recuerdo es el idioma de los sentimientos"
Al hombre de la bicicleta amarilla

Cuando apunto mi vista hacia la calle desde el patio de mi casa, de manera recurrente viene a mí la imagen de aquel hombre que pasaba en bicicleta todas las tardes. Tenía el pelo gris oscuro que le llegaba a los hombros, nariz grande, físico delgado y una bicicleta tipo playera de color amarillo, ya gastada por el paso del tiempo. Solo una vez oí su voz desde lejos: era aireada, aguda y con un tono alegre.

Nunca hablé con él, nunca supe su nombre, nunca lo vi debajo de su bicicleta, pero lo vi pasar cada día durante toda mi infancia. Ese desconocido tan familiar hace muchos años dejó de pasar con su bicicleta amarilla. Supe que murió, sin embargo, lo recuerdo y hasta espero que pase nuevamente.

Aquel hombre de la bicicleta, algo tan común e insignificante, se convirtió —ahora lo comprendo— en un trozo de mis recuerdos, en un pedacito de mi vida, en otro puñal de la nostalgia.
 
Al hombre de la bicicleta amarilla

Cuando apunto mi vista hacia la calle desde el patio de mi casa, de manera recurrente viene a mí la imagen de aquel hombre que pasaba en bicicleta todas las tardes. Tenía el pelo gris oscuro que le llegaba a los hombros, nariz grande, físico delgado y una bicicleta tipo playera de color amarillo, ya gastada por el paso del tiempo. Solo una vez oí su voz desde lejos: era aireada, aguda y con un tono alegre.

Nunca hablé con él, nunca supe su nombre, nunca lo vi debajo de su bicicleta, pero lo vi pasar cada día durante toda mi infancia. Ese desconocido tan familiar hace muchos años dejó de pasar con su bicicleta amarilla. Supe que murió, sin embargo, lo recuerdo y hasta espero que pase nuevamente.

Aquel hombre de la bicicleta, algo tan común e insignificante, se convirtió —ahora lo comprendo— en un trozo de mis recuerdos, en un pedacito de mi vida, en otro puñal de la nostalgia.
Suele ocurrir que esas pequeñas historias y vivencias, quedan guardadas en lo profundo de nuestra mente, para siempre.
Forma parte indisoluble de nuestros pensamientos.

Saludos
 
Suele ocurrir que esas pequeñas historias y vivencias, quedan guardadas en lo profundo de nuestra mente, para siempre.
Forma parte indisoluble de nuestros pensamientos.

Saludos

Así es, Alde. Mucha gracias por tu lectura y comentario!

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