ASEL
Poeta recién llegado
Para contarte mis cuitas, oh luna, compañera mía,
me basta con anochecer a tu lado y acariciar tu presencia
aunque estés lejos de mi palpar bohemio.
Tengo tantas cosas que decirte, como aquellas noches
de mi adolescente vida cuando cantaba junto a ti
los versos que me inspiraba la niña que despertó mis penas.
El largo camino que me llevaba por el mar hasta tu sino,
se ha convertido en la vera más triste de mi vida.
Hoy estás más lejos, luna mía, aunque con tu luz,
me haces pensar que sigues cerca de mí y de mi lira.
La noche me acompaña con su negra alegría
e irrumpe con su fuerza en mi acongojada alma.
Solo tú conoces lo que mi aliento exhala,
solo tú, luna que siempre me acompaña.
¿Dónde, dónde está la presencia de mi amada?
¿Acaso tú, luna, desde el alto ventanal de tu alborada
logras ver al menos la sombra de sus pasos
y divisar hacia donde dirige su horizonte?
Dime, luna, amiga mía, si de sus ojos la tristeza
brota convertida en lágrimas o si va cantando
canciones que le roban la alegría.
me basta con anochecer a tu lado y acariciar tu presencia
aunque estés lejos de mi palpar bohemio.
Tengo tantas cosas que decirte, como aquellas noches
de mi adolescente vida cuando cantaba junto a ti
los versos que me inspiraba la niña que despertó mis penas.
El largo camino que me llevaba por el mar hasta tu sino,
se ha convertido en la vera más triste de mi vida.
Hoy estás más lejos, luna mía, aunque con tu luz,
me haces pensar que sigues cerca de mí y de mi lira.
La noche me acompaña con su negra alegría
e irrumpe con su fuerza en mi acongojada alma.
Solo tú conoces lo que mi aliento exhala,
solo tú, luna que siempre me acompaña.
¿Dónde, dónde está la presencia de mi amada?
¿Acaso tú, luna, desde el alto ventanal de tu alborada
logras ver al menos la sombra de sus pasos
y divisar hacia donde dirige su horizonte?
Dime, luna, amiga mía, si de sus ojos la tristeza
brota convertida en lágrimas o si va cantando
canciones que le roban la alegría.