Ya sujetos a lo que nos venga,
vaivenes y soplos a la deriva,
traspasamos las fronteras
para irnos a la búsqueda
de aquello no visto
que nos gusta.
Un mes áspero
es este abril
que se cuela por las rendijas
de este poema que ya se escribe
en su cuesta última,
esa que nunca se termina.
Bonita es la luz
de una lámpara que nos alumbra,
que nos hace sentirnos diestros
en leer entre líneas
que el Papa ha muerto
y que camino del vaticano ya caminan
políticos que le insultaron
por aquello de no compartir su teología.
vaivenes y soplos a la deriva,
traspasamos las fronteras
para irnos a la búsqueda
de aquello no visto
que nos gusta.
Un mes áspero
es este abril
que se cuela por las rendijas
de este poema que ya se escribe
en su cuesta última,
esa que nunca se termina.
Bonita es la luz
de una lámpara que nos alumbra,
que nos hace sentirnos diestros
en leer entre líneas
que el Papa ha muerto
y que camino del vaticano ya caminan
políticos que le insultaron
por aquello de no compartir su teología.