Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
A veces también quiero estar sin mí
como cuando no quieres estar contigo
y vienes
próxima a extinguirte según tus cálculos
porque has pateado el mundo
y el mundo no ha salido volando
no se estrella contra su estrella
no se quema los dedos en los comales en la tortillería
de martes a domingo de seis a siete
y llegas
casi apagada pero no apagada no te apagas
sopla el ventilador
soplo palabras detrás de tus orejas
y saltan tus chispas se revuelven bailan o algo así
porque de a poco te ríes
ríes conmigo ríes de mí
y es como si te descolgaras el planeta de los hombros
o te desvistieras de un eclipse
para volver brillar barro desnudo arena cristal
nadie sopla pavesas con palabras
cerca del oído y de tantas cosas inflamables
sin provocar un incendio
tanto zacate del diario tanta paja
tanto tanto
que se queman las cajas de la mudanza
arden los periódicos apilados
se consumen los recibos por pagar
la ropa y los trastes sucios
los diagnósticos
los cadáveres que arrastramos y nos arrastran
tu marido deportado y la novia que allá deja
los sueños el insomnio la realidad
mi antigua urgencia por desaparecer
desaparece en ti un par de dedos media lengua
el mismo tramo una y otra vez
ya no estoy ya no estás
y no es fuego lo que nos quema, Silvie,
pero igual ardemos con lumbre de nosotros
nos libramos el infierno de lo(s) demás
y ganamos, Silvie, este poco tiempo cada vez menos
pronto nunca
y nos levantamos con renovada humedad
del rescoldo sin memoria ni mañana
y qué perfectos son los anillos de tus ojos y mis ojos
en nuestra mirada mientras te vistes y te veo
y te vas
te vas sin mí
reluciente tú
y yo
al poco rato
también quiero irme no quiero estar conmigo
en compañía de nadie
es decir sin ti
pero pasa de medianoche
y alguien tiene que barrer las cenizas.
como cuando no quieres estar contigo
y vienes
próxima a extinguirte según tus cálculos
porque has pateado el mundo
y el mundo no ha salido volando
no se estrella contra su estrella
no se quema los dedos en los comales en la tortillería
de martes a domingo de seis a siete
y llegas
casi apagada pero no apagada no te apagas
sopla el ventilador
soplo palabras detrás de tus orejas
y saltan tus chispas se revuelven bailan o algo así
porque de a poco te ríes
ríes conmigo ríes de mí
y es como si te descolgaras el planeta de los hombros
o te desvistieras de un eclipse
para volver brillar barro desnudo arena cristal
nadie sopla pavesas con palabras
cerca del oído y de tantas cosas inflamables
sin provocar un incendio
tanto zacate del diario tanta paja
tanto tanto
que se queman las cajas de la mudanza
arden los periódicos apilados
se consumen los recibos por pagar
la ropa y los trastes sucios
los diagnósticos
los cadáveres que arrastramos y nos arrastran
tu marido deportado y la novia que allá deja
los sueños el insomnio la realidad
mi antigua urgencia por desaparecer
desaparece en ti un par de dedos media lengua
el mismo tramo una y otra vez
ya no estoy ya no estás
y no es fuego lo que nos quema, Silvie,
pero igual ardemos con lumbre de nosotros
nos libramos el infierno de lo(s) demás
y ganamos, Silvie, este poco tiempo cada vez menos
pronto nunca
y nos levantamos con renovada humedad
del rescoldo sin memoria ni mañana
y qué perfectos son los anillos de tus ojos y mis ojos
en nuestra mirada mientras te vistes y te veo
y te vas
te vas sin mí
reluciente tú
y yo
al poco rato
también quiero irme no quiero estar conmigo
en compañía de nadie
es decir sin ti
pero pasa de medianoche
y alguien tiene que barrer las cenizas.
21 de abril de 2025