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Empalada.

Claridad

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hace pocas horas
me diste el regalo que ya extraño.
Una parte de tu vida en mi vida
que entraba y salía en aplausos portentos.
:::::
El cuerpo llama al cuerpo
pues ausente,
requiere ese aceite blanco espeso
bautizando mi rostro
el cual ahora se ha secado.
::::::
Extraño la sinceridad de tus manos
al apretar las tersas y suaves montañas
que también fueron bañadas por tu mares,
y dejaron fieles huellas en mi corazón
al verte derramar sobre mí tu gozo.
::::::
Anhelo el palmear fuerte
que hacía sonrojar
las dos féminas divididas por el vertical abierto
al sur de las llanuras de mi espalda.
::::::
No está tu espíritu en la calle,
ni tu locura al hacerme vivir en la sala.
No estás en la habitación de vibraciones desnudas
ni mucho menos dándome vida en la cama.
::::::
Soy ahora cuerpo en desespero
esperando por fin ser empalada.
 
Hace pocas horas
me diste el regalo que ya extraño.
Una parte de tu vida en mi vida
que entraba y salía en aplausos portentos.
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El cuerpo llama al cuerpo
pues ausente,
requiere ese aceite blanco espeso
bautizando mi rostro
el cual ahora se ha secado.
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Extraño la sinceridad de tus manos
al apretar las tersas y suaves montañas
que también fueron bañadas por tu mares,
y dejaron fieles huellas en mi corazón
al verte derramar sobre mí tu gozo.
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Anhelo el palmear fuerte
que hacía sonrojar
las dos féminas divididas por el vertical abierto
al sur de las llanuras de mi espalda.
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No está tu espíritu en la calle,
ni tu locura al hacerme vivir en la sala.
No estás en la habitación de vibraciones desnudas
ni mucho menos dándome vida en la cama.
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Soy ahora cuerpo en desespero
esperando por fin ser empalada.
Mucha intensidad en estas líneas, momentos tiernos, añoranza y vacío emocional.

Saludos
 
Sensual y libertino mensaje nos compartes en tu húmedo poema que excita la imaginación del lector.

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Hace pocas horas
me diste el regalo que ya extraño.
Una parte de tu vida en mi vida
que entraba y salía en aplausos portentos.
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El cuerpo llama al cuerpo
pues ausente,
requiere ese aceite blanco espeso
bautizando mi rostro
el cual ahora se ha secado.
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Extraño la sinceridad de tus manos
al apretar las tersas y suaves montañas
que también fueron bañadas por tu mares,
y dejaron fieles huellas en mi corazón
al verte derramar sobre mí tu gozo.
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Anhelo el palmear fuerte
que hacía sonrojar
las dos féminas divididas por el vertical abierto
al sur de las llanuras de mi espalda.
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No está tu espíritu en la calle,
ni tu locura al hacerme vivir en la sala.
No estás en la habitación de vibraciones desnudas
ni mucho menos dándome vida en la cama.
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Soy ahora cuerpo en desespero
esperando por fin ser empalada.
¡Wow! A menudo uno se encuentra con ínfimos poemas cachondos que dan más pena que calor, pero este no es el caso. Tu poema me sugiere el cuerpo como territorio y soberanía donde ocurre el placer más intenso por efímero, pero también la desposesión y el abandono.
Tremendo subidón de adrenalina, compañera Claridad. Gracias por compartir.
Te de dejo un cordial saludo.
 
¡Wow! A menudo uno se encuentra con ínfimos poemas cachondos que dan más pena que calor, pero este no es el caso. Tu poema me sugiere el cuerpo como territorio y soberanía donde ocurre el placer más intenso por efímero, pero también la desposesión y el abandono.
Tremendo subidón de adrenalina, compañera Claridad. Gracias por compartir.
Te de dejo un cordial saludo.
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De verdad que le agradezco mucho mi señor por leer este tema
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y por su comentario al respecto
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Logró llegar a un punto crucial mi señor
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Besos bellos a usted
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Claridad
 
Hace pocas horas
me diste el regalo que ya extraño.
Una parte de tu vida en mi vida
que entraba y salía en aplausos portentos.
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El cuerpo llama al cuerpo
pues ausente,
requiere ese aceite blanco espeso
bautizando mi rostro
el cual ahora se ha secado.
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Extraño la sinceridad de tus manos
al apretar las tersas y suaves montañas
que también fueron bañadas por tu mares,
y dejaron fieles huellas en mi corazón
al verte derramar sobre mí tu gozo.
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Anhelo el palmear fuerte
que hacía sonrojar
las dos féminas divididas por el vertical abierto
al sur de las llanuras de mi espalda.
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No está tu espíritu en la calle,
ni tu locura al hacerme vivir en la sala.
No estás en la habitación de vibraciones desnudas
ni mucho menos dándome vida en la cama.
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Soy ahora cuerpo en desespero
esperando por fin ser empalada.
¡Qué buen poema, Claridad!
Sugestivo al mil.
Me encantó.
Abrazo.
 
Hace pocas horas
me diste el regalo que ya extraño.
Una parte de tu vida en mi vida
que entraba y salía en aplausos portentos.
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El cuerpo llama al cuerpo
pues ausente,
requiere ese aceite blanco espeso
bautizando mi rostro
el cual ahora se ha secado.
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Extraño la sinceridad de tus manos
al apretar las tersas y suaves montañas
que también fueron bañadas por tu mares,
y dejaron fieles huellas en mi corazón
al verte derramar sobre mí tu gozo.
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Anhelo el palmear fuerte
que hacía sonrojar
las dos féminas divididas por el vertical abierto
al sur de las llanuras de mi espalda.
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No está tu espíritu en la calle,
ni tu locura al hacerme vivir en la sala.
No estás en la habitación de vibraciones desnudas
ni mucho menos dándome vida en la cama.
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Soy ahora cuerpo en desespero
esperando por fin ser empalada.
Llevas al lector a un escenario inquietante y provocador:
los restos de una mujer recién amada.
Gracias por compartir.
Saludos.
 
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