Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Creerse un Dios terreno, omnipotente,
es vender el orgullo del partido
ante un público fiel, enfebrecido,
mitin falaz que al respetable miente.
Proclaman sin pudor mirando al frente
el honor a su grey contra el vencido,
y en ese circo cruel es convencido
cualquier votante inane e invidente.
Y ante tamaño ardor, venden euforia,
aplausos y poder juntan sus manos,
tal es su encanto, tal su extinta gloria,
y enardecen sin tino a los humanos
e incluso lo peor, son pura escoria
cuando encelan sin causa a los hermanos.
es vender el orgullo del partido
ante un público fiel, enfebrecido,
mitin falaz que al respetable miente.
Proclaman sin pudor mirando al frente
el honor a su grey contra el vencido,
y en ese circo cruel es convencido
cualquier votante inane e invidente.
Y ante tamaño ardor, venden euforia,
aplausos y poder juntan sus manos,
tal es su encanto, tal su extinta gloria,
y enardecen sin tino a los humanos
e incluso lo peor, son pura escoria
cuando encelan sin causa a los hermanos.
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