El estado de un niño en el vientre de su madre

Alde

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Quien se deje llevar de la observación y la experiencia, y no se empeñe en convertir sus propias hipótesis en reglas de la naturaleza, podrá advertir en un recién nacido escasas señales de un alma habituada a pensar, y menos aún hallará en él muestras de raciocinio. Es difícil imaginar, sin embargo, que el alma racional piense tanto y que no raciocine para nada.
Y aquel que considere que los niños recién llegados al mundo ocupan la mayor parte de su tiempo durmiendo, y rara vez están despiertos, excepto cuando el hambre les hace pedir el pecho, o cuando algún dolor (la más inoportuna de las sensaciones) o alguna otra impresión violenta en el cuerpo obliga a la mente a percibirlo y a prestarle atención; digo que quien considere esto tendrá motivo, quizá, para imaginar que «el feto en el seno materno no se diferencia mucho del estado de un vegetal», sino que pasa la mayor parte de su tiempo sin percepciones o pensamientos, sin hacer otra cosa que dormir en un lugar donde no necesita buscar su alimento, rodeado de un líquido siempre igualmente agradable y casi siempre a una misma temperatura; donde los ojos carecen de luz, y donde los oídos, al ser tan grande el aislamiento, no son vulnerables a los ruidos y donde existe poca o ninguna variedad o cambio de objetos que puedan afectar a los sentidos.
Por esto no tengo ninguna duda de que los niños, gracias al empleo de sus sentidos con respecto a los objetos que los afectan, cuando se hallan en el seno materno reciban unas cuantas ideas antes de nacer, como efectos inevitables bien de los cuerpos que lo rodean, bien de las necesidades o penalidades que padezcan; entre estas ideas pienso (si me es lícito hacer conjeturas sobre cosas que no son muy fáciles de examinar) que las del hambre y las del calor serían dos de ellas, probablemente las primeras que tienen los niños, y de las que nunca se desprenderán.

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Supongo que es mucho conjeturar. Pero la luna es más importante que el dedo.

Gracias por compartir, Alde.
Muchas gracias A Verd por llegar hasta aquí.
Me alegra que haya emitido su criterio.
Es un honor recibir su visita.

Saludos
 

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