black rooster
Poeta recién llegado
Una vez escribí un poema sobre el dinero y los poemas.
Lo publiqué e hizo ruido.
Vi cómo la gente comentaba más de lo normal:
algunos decían que les parecía gracioso,
otros trataban de explicarme por qué no era verdad lo que decía,
y unos cuantos más se esforzaban en convencer a los demás
de que yo solo era un provocador.
Terminaron por borrarlo.
Por un momento me sentí bien.
Pensé:
tengo la capacidad de incomodar.
Después vino otra idea:
Nadie entendió nada.
No sé si el tipo que creó esa plataforma
la vendió a un jeque árabe
o a un conde de Montecristo,
me da igual.
Lo que yo quería decir era otra cosa:
que hay poca gente viviendo a costa de demasiadas.
Así que no,
no sé si el hijo de perra hizo todo de lo que lo acusé.
Pero estoy seguro de esto:
hay anuncios,
hay dinero en los poemas,
y yo sigo esperando mi parte.
Como todos deberíamos.
Lo publiqué e hizo ruido.
Vi cómo la gente comentaba más de lo normal:
algunos decían que les parecía gracioso,
otros trataban de explicarme por qué no era verdad lo que decía,
y unos cuantos más se esforzaban en convencer a los demás
de que yo solo era un provocador.
Terminaron por borrarlo.
Por un momento me sentí bien.
Pensé:
tengo la capacidad de incomodar.
Después vino otra idea:
Nadie entendió nada.
No sé si el tipo que creó esa plataforma
la vendió a un jeque árabe
o a un conde de Montecristo,
me da igual.
Lo que yo quería decir era otra cosa:
que hay poca gente viviendo a costa de demasiadas.
Así que no,
no sé si el hijo de perra hizo todo de lo que lo acusé.
Pero estoy seguro de esto:
hay anuncios,
hay dinero en los poemas,
y yo sigo esperando mi parte.
Como todos deberíamos.
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