Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
El mar nunca calla,
su voz se desborda en espuma,
habla con olas que se estrellan,
y grita secretos en la bruma.
Susurran los vientos
y el eco de un suspiro antiguo,
donde la sal se mezcla con el tiempo,
y cada ola es un latido ambiguo.
Habla del sol que se esconde
y de las estrellas que se duermen,
del abismo donde todo responde,
donde los miedos se sumergen.
El mar es un alma sin tregua,
un pulso profundo que nunca calla,
canta la verdad de su condena,
bajo cielos grises que nunca fallan.
Y en su canto, hay paz y tormenta,
hay amor y hay rencor,
es un espejo que nos enfrenta
al reflejo de nuestro dolor.
A veces seremos espuma,
a veces seremos roca,
pero en el mar que no calla,
todos somos olas en la misma boca.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
su voz se desborda en espuma,
habla con olas que se estrellan,
y grita secretos en la bruma.
Susurran los vientos
y el eco de un suspiro antiguo,
donde la sal se mezcla con el tiempo,
y cada ola es un latido ambiguo.
Habla del sol que se esconde
y de las estrellas que se duermen,
del abismo donde todo responde,
donde los miedos se sumergen.
El mar es un alma sin tregua,
un pulso profundo que nunca calla,
canta la verdad de su condena,
bajo cielos grises que nunca fallan.
Y en su canto, hay paz y tormenta,
hay amor y hay rencor,
es un espejo que nos enfrenta
al reflejo de nuestro dolor.
A veces seremos espuma,
a veces seremos roca,
pero en el mar que no calla,
todos somos olas en la misma boca.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados