Un amor natural

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Te amo como crece la yerba entre las piedras,
sin permiso, sin horarios, sin pensar si debe o no debe.
Te amo como respira el bosque cuando nadie lo ve,
hondo, tibio, salvaje, lleno de silencios que hablan más que mil palabras.

No sé amar de otra forma que no sea esta,
rústica y sin maquillaje,
como el café recién colado en la madrugada de los insomnes,
como el sudor que se mezcla con la risa cuando el deseo no se aguanta.

Mi amor por ti no viene de los cuentos,
viene de la tierra,
de los manglares que se enredan,
del lodo que no se avergüenza de ensuciarse por amor.

Te amo sin ramos de flores,
pero con las manos llenas de barro y ganas,
con los pies descalzos,
y con el alma desnuda,
como un niño que no teme llorar porque no ha aprendido a esconder el corazón.

Un amor natural,
de esos que no se anuncian en redes ni se explican en canciones,
pero que saben sostenerse incluso cuando todo lo demás se derrumba.

Y si un día no estoy,
búscame en el viento que mueve las hojas,
en el pan caliente de la mañana,
en la gota de sudor que corre por tu espalda
cuando la vida te abrace como yo:
sin pedir nada,
pero amando hasta sangrar.

Porque el amor,
el que yo te tengo,
no se educa,
no se enseña,
no se aprende.
Solo nace.
Y sobrevive.
Como lo hacen las cosas que no se rinden.
 
Te amo como crece la yerba entre las piedras,
sin permiso, sin horarios, sin pensar si debe o no debe.
Te amo como respira el bosque cuando nadie lo ve,
hondo, tibio, salvaje, lleno de silencios que hablan más que mil palabras.

No sé amar de otra forma que no sea esta,
rústica y sin maquillaje,
como el café recién colado en la madrugada de los insomnes,
como el sudor que se mezcla con la risa cuando el deseo no se aguanta.

Mi amor por ti no viene de los cuentos,
viene de la tierra,
de los manglares que se enredan,
del lodo que no se avergüenza de ensuciarse por amor.

Te amo sin ramos de flores,
pero con las manos llenas de barro y ganas,
con los pies descalzos,
y con el alma desnuda,
como un niño que no teme llorar porque no ha aprendido a esconder el corazón.

Un amor natural,
de esos que no se anuncian en redes ni se explican en canciones,
pero que saben sostenerse incluso cuando todo lo demás se derrumba.

Y si un día no estoy,
búscame en el viento que mueve las hojas,
en el pan caliente de la mañana,
en la gota de sudor que corre por tu espalda
cuando la vida te abrace como yo:
sin pedir nada,
pero amando hasta sangrar.

Porque el amor,
el que yo te tengo,
no se educa,
no se enseña,
no se aprende.
Solo nace.
Y sobrevive.
Como lo hacen las cosas que no se rinden.
El amor crece libremente, como la hierba entre las rocas, sin permiso ni reglas, es natural y sin refinar.

Saludos hasta PR
 

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