poetakabik
Poeta veterano en el portal
Te observo en el silencio que se cuela
cuando el mundo se apaga tras mis ojos.
No dices nada, pero estás en todo:
en la luz que se escapa de la tarde,
en el rumor del agua entre las piedras,
en el temblor del aire si respiras.
Amarte no es un verbo, es un estado,
como el calor que brota de la tierra
o el canto que sin dueño se desliza
por el rincón más puro de mi pecho.
No pido que regreses ni que vengas,
estás en mí sin tiempo ni medida.
No hay jaula que te encierre ni te nombre,
ni leyes que te obliguen a quedarte.
Eres el mar que vuelve y se retira,
la nube que no sabe ser la misma,
la voz que dice más cuando no habla
y el tacto que me envuelve sin tocarme.
Te tengo aunque sienta que en tu vuelo
te acercas a mis manos sin promesas,
dejándome soñar a ras de suelo.
mecido entre tus alas...y regresas.
cuando el mundo se apaga tras mis ojos.
No dices nada, pero estás en todo:
en la luz que se escapa de la tarde,
en el rumor del agua entre las piedras,
en el temblor del aire si respiras.
Amarte no es un verbo, es un estado,
como el calor que brota de la tierra
o el canto que sin dueño se desliza
por el rincón más puro de mi pecho.
No pido que regreses ni que vengas,
estás en mí sin tiempo ni medida.
No hay jaula que te encierre ni te nombre,
ni leyes que te obliguen a quedarte.
Eres el mar que vuelve y se retira,
la nube que no sabe ser la misma,
la voz que dice más cuando no habla
y el tacto que me envuelve sin tocarme.
Te tengo aunque sienta que en tu vuelo
te acercas a mis manos sin promesas,
dejándome soñar a ras de suelo.
mecido entre tus alas...y regresas.
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