Mi esposa compró una perra poodle durante la pandemia
y desde entonces
tengo perra…
se llama Bella
y yo le cocino
la baño
le curo las pulgas
y ella me saca a pasear
me enseña a sonreír… porque sonreír es posible
a tumbarme en el sofá y ver la vida pasar
sin preguntarme de que va esto
si el big bang es solo un bostezo cíclico
o si la conciencia es fundamental,
o un producto de las tres libras de lasagna que llevo sobre los hombros.
Mi hija quiso un gato por su cumple 7
y desde hace dos años tengo gato…
se llama Pudin
y también le cocino
le limpio el arenero
le curo las pulgas que le pega la perra
y el me enseña de distancias
a ignorar
como quien escoge granos de arroz
a sorprenderme con las partículas de polvo
que dibuja el sol entre las persianas
y a entender que las ideas
son juguetes con filo.
Mi esposa quiso otro gato
para que el primer gato un estuviera solo
y desde entonces le cocino a la perra y a los gatos
y actuó de réferi cuando ellos practican su kung fu
y de paso
yo me siento menos solo
y me pregunto menos
qué coño me pasa
porque en estos días se me aguan los ojos
y he vuelto a escribir
aunque lo odio
porque sigo tratando de decir algo
que quizás
no quepa en el lenguaje.
Mi hijo quiso otro perro la semana pasada
…también es poodle y se llama Hazelnut
ahora tengo dos perros y dos gatos
más pulgas que curar
más mierda que limpiar
y otras tantísimas dosis de ese amor incondicional
que no creo merecer
mientras pienso que
en cierto punto
tendré que enterrar a estos cuatro bichos
…devolverlos a no sé donde
a que se descompongan en no sé que
y me dejen donde siempre he estado:
solo
sin entender
absolutamente nada
desde lágrimas (de odio, de rabia, de miedo)
intentando poner en palabras
esto que me aplasta
y a lo que hoy
voy a rendirme.
y desde entonces
tengo perra…
se llama Bella
y yo le cocino
la baño
le curo las pulgas
y ella me saca a pasear
me enseña a sonreír… porque sonreír es posible
a tumbarme en el sofá y ver la vida pasar
sin preguntarme de que va esto
si el big bang es solo un bostezo cíclico
o si la conciencia es fundamental,
o un producto de las tres libras de lasagna que llevo sobre los hombros.
Mi hija quiso un gato por su cumple 7
y desde hace dos años tengo gato…
se llama Pudin
y también le cocino
le limpio el arenero
le curo las pulgas que le pega la perra
y el me enseña de distancias
a ignorar
como quien escoge granos de arroz
a sorprenderme con las partículas de polvo
que dibuja el sol entre las persianas
y a entender que las ideas
son juguetes con filo.
Mi esposa quiso otro gato
para que el primer gato un estuviera solo
y desde entonces le cocino a la perra y a los gatos
y actuó de réferi cuando ellos practican su kung fu
y de paso
yo me siento menos solo
y me pregunto menos
qué coño me pasa
porque en estos días se me aguan los ojos
y he vuelto a escribir
aunque lo odio
porque sigo tratando de decir algo
que quizás
no quepa en el lenguaje.
Mi hijo quiso otro perro la semana pasada
…también es poodle y se llama Hazelnut
ahora tengo dos perros y dos gatos
más pulgas que curar
más mierda que limpiar
y otras tantísimas dosis de ese amor incondicional
que no creo merecer
mientras pienso que
en cierto punto
tendré que enterrar a estos cuatro bichos
…devolverlos a no sé donde
a que se descompongan en no sé que
y me dejen donde siempre he estado:
solo
sin entender
absolutamente nada
desde lágrimas (de odio, de rabia, de miedo)
intentando poner en palabras
esto que me aplasta
y a lo que hoy
voy a rendirme.
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