Media noche en el callejón

dragon_ecu

Esporádico permanente
Las farolas parpadean
como dientes rotos en la boca del callejón.

Él deambula
entre charcos de cerveza
y preservativos usados,
buscando algo que perdió hace años
o que nunca tuvo.

Las mujeres se apoyan en las paredes húmedas,
cigarrillos colgando de labios agrietados,
mostrando curvas añejadas en la vereda,
ofreciendo lo que resta de sus noches en venta.

Desde la esquina, ella lo observa.
Sus ojos son cuchillos que cortan el aire sucio.
Ha venido a buscarlo otra vez,
a arrastrarlo de vuelta
al cuarto donde pelean por la renta
y se aman como perros heridos.

Él no voltea.
Sabe sin verla
que ella está ah.
Sabe que lo esperará
aunque se carcoma por dentro.

De pronto una pareja se besa
y se desespera sin depósito
para el cuarto de arriba
y sus sombras copulan
frente a todas las ventanas.

El frío se humedece
con el calor del momento
y los tacones se sueltan
los ropajes se caen
multiplicando suspiros
y jadeos.

Él termina en el piso
mientras siente que le arrastran
bajo una escalera de incendios
y cerrando los ojos
cae en el sopor de la entrega.

Al término de la agonía
revive entreabriendo sus ojos
para verla a ella
en otros brazos
mientras acepta
que el amor verdadero
implica soltar
y sentarse a esperar
hasta que las farolas se rindan
hasta que el amanecer lave este callejón
que nunca estará limpio.
 
Última edición:
Las farolas parpadean
como dientes rotos en la boca del callejón.

Él deambula
entre charcos de cerveza
y preservativos usados,
buscando algo que perdió hace años
o que nunca tuvo.

Las mujeres se apoyan en las paredes húmedas,
cigarrillos colgando de labios agrietados,
mostrando curvas añejadas en la vereda,
ofreciendo lo que resta de sus noches en venta.

Desde la esquina, ella lo observa.
Sus ojos son cuchillos que cortan el aire sucio.
Ha venido a buscarlo otra vez,
a arrastrarlo de vuelta
al cuarto donde pelean por la renta
y se aman como perros heridos.

Él no voltea.
Sabe sin verla
que ella está ah.
Sabe que lo esperará
aunque se carcoma por dentro.

De pronto una pareja se besa
y se desespera sin depósito
para el cuarto de arriba
y sus sombras copulan
frente a todas las ventanas.

El frío se humedece
con el calor del momento
y los tacones se sueltan
los ropajes se caen
multiplicando suspiros
y jadeos.

El termina en el piso
mientras siente que le arrastran
bajo una escalera de incendios
y cerrando los ojos
cae en el sopor de la entrega.

Al término de la agonía
revive entreabriendo sus ojos
para verla a ella
en otros brazos
mientras acepta
que el amor verdadero
implica soltar
y sentarse a esperar
hasta que las farolas se rindan
hasta que el amanecer lave este callejón
que nunca estará limpio.
La vida y el amor en condiciones adversas puede convertirse en una trampa.
Realmente un ambiente tóxico y dependiente.

Saludos
 

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