¿Por qué,
por qué no creemos
lo que nos susurran los siglos?
Desde los albores nos lo repiten
y seguimos mordiendo la manzana,
mordiéndonos la resistencia
una y otra vez,
una y otra vez.
¿Es la muerte?
¿O es solo la muerte?
¿Hay un camino marcado,
una señal que no vemos?
Capas sobre capas,
dimensiones imposibles de tocar,
y aun así creemos
ser principio y fin,
dueños de todo
cuando apenas sostenemos
una sola respiración.
Bailar, cantar bajo estrellas,
pequeños cabezones,
manos invisibles nos guían,
y nos cabreamos, lloramos,
porque no es como queremos,
no es nuestro tiempo,
no es nuestro tono,
y aun así seguimos,
como bebés, como hojas
arrastradas por un viento que no comprendemos.
La verdad incómoda:
tan poca explicación.
“Haz y confía,
quiero lo mejor para ti”,
dicen los mayores,
y sí, es verdad,
cuando amas, es verdad.
Pero no lo creemos para nosotros,
no lo sentimos como propio.
Seguimos mordiendo,
siguiendo senderos marcados
sin verlos del todo,
sin tocar más que un instante
y aun así,
la vida nos llama,
la vida nos lanza
a danzar,
a cantar,
a creer, aunque sea un instante.
Ya no es fe,
es sentido común,
es entrega,
es estar vivos
en cada respiración que ignoramos.
14/08/2025
Dikia©
por qué no creemos
lo que nos susurran los siglos?
Desde los albores nos lo repiten
y seguimos mordiendo la manzana,
mordiéndonos la resistencia
una y otra vez,
una y otra vez.
¿Es la muerte?
¿O es solo la muerte?
¿Hay un camino marcado,
una señal que no vemos?
Capas sobre capas,
dimensiones imposibles de tocar,
y aun así creemos
ser principio y fin,
dueños de todo
cuando apenas sostenemos
una sola respiración.
Bailar, cantar bajo estrellas,
pequeños cabezones,
manos invisibles nos guían,
y nos cabreamos, lloramos,
porque no es como queremos,
no es nuestro tiempo,
no es nuestro tono,
y aun así seguimos,
como bebés, como hojas
arrastradas por un viento que no comprendemos.
La verdad incómoda:
tan poca explicación.
“Haz y confía,
quiero lo mejor para ti”,
dicen los mayores,
y sí, es verdad,
cuando amas, es verdad.
Pero no lo creemos para nosotros,
no lo sentimos como propio.
Seguimos mordiendo,
siguiendo senderos marcados
sin verlos del todo,
sin tocar más que un instante
y aun así,
la vida nos llama,
la vida nos lanza
a danzar,
a cantar,
a creer, aunque sea un instante.
Ya no es fe,
es sentido común,
es entrega,
es estar vivos
en cada respiración que ignoramos.
14/08/2025
Dikia©