Fue una mañana de invierno sin amanecer alguno,
el sol en el horizonte nunca apareció.
Es curioso, parece que se enteraron
que desde que te fuiste mi vida cambió.
Se fue tu voz y al mismo tiempo mi eco se perdió,
tu piel a la mía no extraña, como lo hace mi cuerpo con vos.
Nuestras manos no están juntas y mi tacto ya enloqueció.
Tus labios estarán mojando otros...
los míos agonizan reclamando tu calor.
Es difícil vivir,
pero aún más es hacerlo sin tu presencia en mis días,
por eso tanto te anhelo.
La llave al paraíso no se puede encontrar,
el sol y la luna ya no se juntan más.
Árboles sin raíces caen al despertar,
olas rompen en la orilla pero no las trae el mar.
Problemas incomprensibles, sin razones al buscar,
ojos enrojecidos que buscan descansar.
Son situaciones que se dan por la ausencia que brindás.
Desde aquella noche oscura te he tratado de olvidar,
pero se torna imposible,
es más fácil recordar.
el sol en el horizonte nunca apareció.
Es curioso, parece que se enteraron
que desde que te fuiste mi vida cambió.
Se fue tu voz y al mismo tiempo mi eco se perdió,
tu piel a la mía no extraña, como lo hace mi cuerpo con vos.
Nuestras manos no están juntas y mi tacto ya enloqueció.
Tus labios estarán mojando otros...
los míos agonizan reclamando tu calor.
Es difícil vivir,
pero aún más es hacerlo sin tu presencia en mis días,
por eso tanto te anhelo.
La llave al paraíso no se puede encontrar,
el sol y la luna ya no se juntan más.
Árboles sin raíces caen al despertar,
olas rompen en la orilla pero no las trae el mar.
Problemas incomprensibles, sin razones al buscar,
ojos enrojecidos que buscan descansar.
Son situaciones que se dan por la ausencia que brindás.
Desde aquella noche oscura te he tratado de olvidar,
pero se torna imposible,
es más fácil recordar.
Mateo Cristóbal
Santa Fe, Argentina.