Palabras de la luna

Mooner

Poeta recién llegado
Desde el cielo los miré,
antes que pudieran nacer,
dos almas ya conocidas,
de vidas que van a volver.

Siempre cerca, sin verse,
cruzando mil caminos,
recorriendo los mismos pasos,
sin saber que eran destinos.

Por rincones y calles viejas
pasillos que vuelven a andar,
ecos de sus antiguos pasos,
que el tiempo no pudo borrar.

Cuando al fin se reconocieron,
sus almas en claridad,
supe que todo el tiempo
valió la eternidad.

Les di noches sin estrellas,
y días de neblina gris,
pero en cada dificultad,
crecía su raíz.

Les pongo pruebas diarias,
retos que no ven venir,
conflictos que desgastan,
y miedos por combatir.

Los observo en silencio,
vigilo su andar tenaz,
veo cómo se enfrentan
al dolor y a la paz.

A veces cruza el frío,
otras, la soledad,
pero sé que en si mismos
late fuerte la verdad.

Les arrojé caminos,
de espinas y verdad,
pruebas que desgarran
la frágil voluntad.

Los observo en silencio,
veo el fuego en sus ojos,
la lucha que no cesa,
los golpes y enojos.

Les doy dudas punzantes,
temores sin razón,
para que aprendan a amarse
más allá del dolor.

Los vi caer mil veces,
levantarse sin fin,
forjando su promesa
con sangre y porvenir.

Desde el cielo los acompaño,
más allá de la razón,
soy la única testigo,
de su eterna conexión.

Cuando al fin se miraron,
se reconocieron ya,
supe que todo el tiempo
no fue casualidad.
 
Desde el cielo los miré,
antes que pudieran nacer,
dos almas ya conocidas,
de vidas que van a volver.

Siempre cerca, sin verse,
cruzando mil caminos,
recorriendo los mismos pasos,
sin saber que eran destinos.

Por rincones y calles viejas
pasillos que vuelven a andar,
ecos de sus antiguos pasos,
que el tiempo no pudo borrar.

Cuando al fin se reconocieron,
sus almas en claridad,
supe que todo el tiempo
valió la eternidad.

Les di noches sin estrellas,
y días de neblina gris,
pero en cada dificultad,
crecía su raíz.

Les pongo pruebas diarias,
retos que no ven venir,
conflictos que desgastan,
y miedos por combatir.

Los observo en silencio,
vigilo su andar tenaz,
veo cómo se enfrentan
al dolor y a la paz.

A veces cruza el frío,
otras, la soledad,
pero sé que en si mismos
late fuerte la verdad.

Les arrojé caminos,
de espinas y verdad,
pruebas que desgarran
la frágil voluntad.

Los observo en silencio,
veo el fuego en sus ojos,
la lucha que no cesa,
los golpes y enojos.

Les doy dudas punzantes,
temores sin razón,
para que aprendan a amarse
más allá del dolor.

Los vi caer mil veces,
levantarse sin fin,
forjando su promesa
con sangre y porvenir.

Desde el cielo los acompaño,
más allá de la razón,
soy la única testigo,
de su eterna conexión.

Cuando al fin se miraron,
se reconocieron ya,
supe que todo el tiempo
no fue casualidad.
La historia de dos almas que, a pesar de no conocerse físicamente, están unidas por un destino.
Muy elocuente Mooner.

Saludos
 

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