El lobo es mi pastor

A Verd

Poeta recién llegado
La que se enamora del lobo
lo toma por Dios



El lobo es mi pastor,
todo me falta.

Bestia en cárcel de letras,
confundo el aire fresco
con una hamburguesa rancia.

En el valle de la libertad
no hallo reposo:
solo espejos que multiplican
el despojo de mi mirada.

Mis labios te balbucean
mil máscaras vomitadas;
unge mi boca con grasa,
mi copa rebosa náusea.

Ciertamente me acompañan
la mentira y el espanto:
soy muñeco vaciado;
imagino tender trampas.

Creo
que me crecen alas
pero aún
soy solo jaula.
 
De Antonio Colinas: Zamira ama a los lobos.

Zamira ama los lobos.
Yo quisiera ir con ella a buscarlos
a las tierras más altas,
donde los robledales rojos de Sotillo
han perdido sus hojas en las fuentes,
allá donde los caballos
beben el agua helada de las cascadas
y se espera la nieve
como una bendición.

Tú y yo estamos en este hospital
esperando a la muerte.
No la muerte tuya ni la muerte mía,
sino la de aquellos que nos dieron la vida.
Y éstos, ¿a quienes pasarán,
cuando mueran, sus muertes?
Tú y yo esperando el final,
El vacío del límite,
mientras la vida brilla y tiembla entre nosotros
como un cuchillo inocente.
Y es que, esperando la muerte de los otros,
esperamos, un poco, la muerte nuestra.

Quizá, por ello, Zamira ama los lobos.
Quizá, por ello, yo deseo también
salir a buscarlos con ella este mes de diciembre
a los páramos altos,
a los prados remotos.
Y podríamos ver los espinos,
y las brasas de sangre del sol
en mimbrales morados.
Puesta ya en nuestros ojos
la venda de la nieve,
que no pensemos más, que ya no nos deslumbre
el acre resplandor de los quirófanos.

Zamira ama los lobos,
quiere escapar del laberinto de piedra y cristal
del dolor.
Zamira: partamos y no regresemos.
 
La que se enamora del lobo
lo toma por Dios



El lobo es mi pastor,
todo me falta.

Bestia en cárcel de letras,
confundo el aire fresco
con una hamburguesa rancia.

En el valle de la libertad
no hallo reposo:
solo espejos que multiplican
el despojo de mi mirada.

Mis labios te balbucean
mil máscaras vomitadas;
unge mi boca con grasa,
mi copa rebosa náusea.

Ciertamente me acompañan
la mentira y el espanto:
soy muñeco vaciado;
imagino tender trampas.

Creo
que me crecen alas
pero aún
soy solo jaula.
Excelente paráfrasis del salmo 23 invirtiendo conceptos, poniéndolos en el lugar exacto de la realidad. Muy buen poema. Un placer leerte.
 
La que se enamora del lobo
lo toma por Dios



El lobo es mi pastor,
todo me falta.

Bestia en cárcel de letras,
confundo el aire fresco
con una hamburguesa rancia.

En el valle de la libertad
no hallo reposo:
solo espejos que multiplican
el despojo de mi mirada.

Mis labios te balbucean
mil máscaras vomitadas;
unge mi boca con grasa,
mi copa rebosa náusea.

Ciertamente me acompañan
la mentira y el espanto:
soy muñeco vaciado;
imagino tender trampas.

Creo
que me crecen alas
pero aún
soy solo jaula.

Y me creo a un dios inventado porque así nada es por mi culpa, es por los designios inescrutables de mi dios inventado ja, ja, ja... O porque si no me matan ja, ja, ja sfnif sfnif.

Salu2 cordiales.
 
De Antonio Colinas: Zamira ama a los lobos.
Zamira ama los lobos.
Yo quisiera ir con ella a buscarlos
a las tierras más altas,
donde los robledales rojos de Sotillo
han perdido sus hojas en las fuentes,
allá donde los caballos
beben el agua helada de las cascadas
y se espera la nieve
como una bendición.

Tú y yo estamos en este hospital
esperando a la muerte.
No la muerte tuya ni la muerte mía,
sino la de aquellos que nos dieron la vida.
Y éstos, ¿a quienes pasarán,
cuando mueran, sus muertes?
Tú y yo esperando el final,
El vacío del límite,
mientras la vida brilla y tiembla entre nosotros
como un cuchillo inocente.
Y es que, esperando la muerte de los otros,
esperamos, un poco, la muerte nuestra.

Quizá, por ello, Zamira ama los lobos.
Quizá, por ello, yo deseo también
salir a buscarlos con ella este mes de diciembre
a los páramos altos,
a los prados remotos.
Y podríamos ver los espinos,
y las brasas de sangre del sol
en mimbrales morados.
Puesta ya en nuestros ojos
la venda de la nieve,
que no pensemos más, que ya no nos deslumbre
el acre resplandor de los quirófanos.

Zamira ama los lobos,
quiere escapar del laberinto de piedra y cristal
del dolor.
Zamira: partamos y no regresemos.


Bello y delicado poema, dragon_ecu, gracias por dejarlo aquí.
Saludos.

Excelente paráfrasis del salmo 23 invirtiendo conceptos, poniéndolos en el lugar exacto de la realidad. Muy buen poema. Un placer leerte.

Gracias por tu comentario amable, Luciana.
Un saludo.

Y me creo a un dios inventado porque así nada es por mi culpa, es por los designios inescrutables de mi dios inventado ja, ja, ja... O porque si no me matan ja, ja, ja sfnif sfnif.

Salu2 cordiales.

Muy agudo: delegar nuestras responsabilidades a un Dios, o culpar al Estado, o vivir a la sombra de... la figura que se me ocurra.
1 salud0.
 

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