Él representa lo que no es.
Afuera sonríe, reparte amabilidad,
finge ternura, ofrece ayuda,
y todos creen que es un buen hombre.
Pero al cruzar la puerta,
se quita el disfraz.
En casa solo abre la boca para herir,
para quejarse de todo,
como si la felicidad de los otros le doliera.
No soporta la risa,
ni el silencio tranquilo.
Cada palabra se convierte en guerra,
cada mirada en culpa.
Nadie tiene la culpa de su infancia,
de su dolor,
de esos traumas que usa como excusa
para destruir lo que dice amar.
Alguna vez fue un hombre lleno de amor,
pero se pudrió con el tiempo.
Ahora ni su propio hijo puede llamarlo padre.
Él es la razón por la que el amor da miedo,
por la que enamorarse parece un castigo.
Porque basta verlo,
gritarle a una mujer que lo soporta todo,
para entender que ya no hay nada humano en su voz.
Solo queda un monstruo.
-DIOR
Afuera sonríe, reparte amabilidad,
finge ternura, ofrece ayuda,
y todos creen que es un buen hombre.
Pero al cruzar la puerta,
se quita el disfraz.
En casa solo abre la boca para herir,
para quejarse de todo,
como si la felicidad de los otros le doliera.
No soporta la risa,
ni el silencio tranquilo.
Cada palabra se convierte en guerra,
cada mirada en culpa.
Nadie tiene la culpa de su infancia,
de su dolor,
de esos traumas que usa como excusa
para destruir lo que dice amar.
Alguna vez fue un hombre lleno de amor,
pero se pudrió con el tiempo.
Ahora ni su propio hijo puede llamarlo padre.
Él es la razón por la que el amor da miedo,
por la que enamorarse parece un castigo.
Porque basta verlo,
gritarle a una mujer que lo soporta todo,
para entender que ya no hay nada humano en su voz.
Solo queda un monstruo.
-DIOR