Voluntarioso y torrencial,
de las sonrisas de colibríes
por esas orillas compasivas,
de los ramajes literarios y los vuelos de las jirafas
de esos márgenes melodiosos
que abrigaron toda suerte de pequeños recuerdos
y los parpadeos de las cálidas cafeteras
en la cúspide de todos los hormigueros
y esos afluentes de cartón
y ese anhelo por los tejados,
esos barcos veleros del aseo
que navegaron las madrugadas…