poetakabik
Poeta veterano en el portal
La noche se acerca despacio
como si supiera nuestro secreto.
No hablamos.
La palabra sobra
cuando la piel comienza a entender.
Tu mano busca la mía
con la naturalidad del agua
que encuentra su cauce.
La habitación respira
al ritmo de nuestros cuerpos,
y en ese silencio tibio
todo el mundo parece detenerse.
No hay prisa.
El amor también es esto:
una pausa,
un latido compartido,
una mirada que no necesita luz.
Y cuando tu frente
descansa sobre mi hombro,
comprendo que la eternidad
a veces cabe
en un instante.
como si supiera nuestro secreto.
No hablamos.
La palabra sobra
cuando la piel comienza a entender.
Tu mano busca la mía
con la naturalidad del agua
que encuentra su cauce.
La habitación respira
al ritmo de nuestros cuerpos,
y en ese silencio tibio
todo el mundo parece detenerse.
No hay prisa.
El amor también es esto:
una pausa,
un latido compartido,
una mirada que no necesita luz.
Y cuando tu frente
descansa sobre mi hombro,
comprendo que la eternidad
a veces cabe
en un instante.
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