poetakabik
Poeta veterano en el portal
No te nombro… te respiro
cuando rozas mi costado,
y en el hilo de tu aliento
todo en mí queda atrapado.
No hay palabra que sostenga
lo que el cuerpo ha desvelado,
ni razón que sobreviva
cuando tiembla lo callado.
Tu silencio me recorre
como un fuego acompasado,
y en la curva de tu pecho
me descubro desarmado.
No es el roce lo que hiere,
es lo que deja sembrado:
una llama que en la sombra
sigue ardiendo… sin cuidado.
Y en la calma que nos queda,
ya sin prisa ni reclamo,
somos más que dos deseos:
un instante… pronunciado.
cuando rozas mi costado,
y en el hilo de tu aliento
todo en mí queda atrapado.
No hay palabra que sostenga
lo que el cuerpo ha desvelado,
ni razón que sobreviva
cuando tiembla lo callado.
Tu silencio me recorre
como un fuego acompasado,
y en la curva de tu pecho
me descubro desarmado.
No es el roce lo que hiere,
es lo que deja sembrado:
una llama que en la sombra
sigue ardiendo… sin cuidado.
Y en la calma que nos queda,
ya sin prisa ni reclamo,
somos más que dos deseos:
un instante… pronunciado.