Lo que no se ve de mí

Angelines

Poeta recién llegado
No recuerdo en qué momento
dejé de ser solo yo
y empecé a ser fuerza,
rutina,
respuesta para todos.
Camino incluso cansada,
porque hay pequeños mundos
que dependen
de que no me detenga.
Sonrío a veces, sí…
pero por dentro
hay días en los que apenas me sostengo,
como si todo en mí
estuviera en silencio,
esperando no romperse.
He aprendido a quedarme
incluso donde duele,
a querer
aunque no siempre me quieran bien,
a dar
sin saber si algo vuelve.
Y no…
no necesito que me salven.
Solo que alguien vea
que también peso,
que también canso,
que también necesito
un lugar donde no tenga que ser fuerte.
Porque no es que no pueda más…
es que llevo demasiado tiempo
pudiendo con todo.
Y aún así, aquí sigo.
No porque no duela,
sino porque,
aunque a veces me pierda,
todavía hay algo en mí
que se niega a desaparecer.
 
No recuerdo en qué momento
dejé de ser solo yo
y empecé a ser fuerza,
rutina,
respuesta para todos.
Camino incluso cansada,
porque hay pequeños mundos
que dependen
de que no me detenga.
Sonrío a veces, sí…
pero por dentro
hay días en los que apenas me sostengo,
como si todo en mí
estuviera en silencio,
esperando no romperse.
He aprendido a quedarme
incluso donde duele,
a querer
aunque no siempre me quieran bien,
a dar
sin saber si algo vuelve.
Y no…
no necesito que me salven.
Solo que alguien vea
que también peso,
que también canso,
que también necesito
un lugar donde no tenga que ser fuerte.
Porque no es que no pueda más…
es que llevo demasiado tiempo
pudiendo con todo.
Y aún así, aquí sigo.
No porque no duela,
sino porque,
aunque a veces me pierda,
todavía hay algo en mí
que se niega a desaparecer.
Ya obtendrá el reconocimiento que necesita, un espacio donde no tenga que ser fuerte. No es que ya no pueda seguir, sino que lleva mucho tiempo sosteniéndose, porque aunque a veces se pierda, una parte suya se niega a desaparecer.

Saludos
 
No recuerdo en qué momento
dejé de ser solo yo
y empecé a ser fuerza,
rutina,
respuesta para todos.
Camino incluso cansada,
porque hay pequeños mundos
que dependen
de que no me detenga.
Sonrío a veces, sí…
pero por dentro
hay días en los que apenas me sostengo,
como si todo en mí
estuviera en silencio,
esperando no romperse.
He aprendido a quedarme
incluso donde duele,
a querer
aunque no siempre me quieran bien,
a dar
sin saber si algo vuelve.
Y no…
no necesito que me salven.
Solo que alguien vea
que también peso,
que también canso,
que también necesito
un lugar donde no tenga que ser fuerte.
Porque no es que no pueda más…
es que llevo demasiado tiempo
pudiendo con todo.
Y aún así, aquí sigo.
No porque no duela,
sino porque,
aunque a veces me pierda,
todavía hay algo en mí
que se niega a desaparecer.
Lo único que queda es quererse una
a sí misma y los demás dejan de ser importantes. Luego ellos te verán tan fuerte que querrán que tu los quieras. Un gran abrazo y mucho ánimo. Un gusto leerte.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba