Ford George
Poeta recién llegado
Aquí estarán y se irán
aquellos pajarillos del madrigal;
se posan en esa arboleda,
quien cuela esas hojas en vuestros corazones.
Pestañea hacia el cielo;
si cruzas ese surco, volarás.
Tomarás el cielo en tus manos
y dejarás que sean sus alas.
Entonces, pues, estás libre: serás.
Silbidos al amanecer
que quiebran y ahuyentan,
que aposentan su vida por verle volar.
Será aquel alba que destile
esas lágrimas que suenan a caída,
esos silencios que roban su ira,
si esos silbidos fueran alígeros.
Ford George
aquellos pajarillos del madrigal;
se posan en esa arboleda,
quien cuela esas hojas en vuestros corazones.
Pestañea hacia el cielo;
si cruzas ese surco, volarás.
Tomarás el cielo en tus manos
y dejarás que sean sus alas.
Entonces, pues, estás libre: serás.
Silbidos al amanecer
que quiebran y ahuyentan,
que aposentan su vida por verle volar.
Será aquel alba que destile
esas lágrimas que suenan a caída,
esos silencios que roban su ira,
si esos silbidos fueran alígeros.
Ford George