Asklepios
Incinerando envidias
Suplicar no es humano. O no debería serlo, pero lo hacemos. No tendríamos que vernos obligados a rogar lo que fuera: perdón, favores… Es algo que no debería comulgar con el ser humano. Somos los únicos seres de este mundo que conocemos y somos conscientes de esta particularidad: somos seres suplicantes.