Mi señor

Cesia solan

Poeta recién llegado
¡Oh, mi señor!

Quema mi cuerpo de nuevo en llamas infernales, deja que mi cuerpo desnudo sea probado de nuevo por los demonios que alguna vez lo profanaron, deja que el dolor fluya dentro de mi cuerpo, déjalo fluir para poder abrir heridas viejas y sanarlas con veneno.

¡Déjeme volver a mi arduo dolor! Deje que me queme hasta no soportar mi propia carne, déjeme enloquecer en drogas y somníferos para que sea capaz de ser ignorante a este mundo lleno de desgracia inhumana.

¡Para poder ser capaz de tener mi libertad mísera! Y así consumir el placer de la locura con el dolor más desgarrador, y llegar a consumirme en los hombres y demonios.

Dejar que la lujuria termine domando mi cuerpo para un mejor gozo y que la euforia regocije mis sentimientos perdidos a lo largo de este infierno.

Así naufragando en el mar de los lamentos para ser capaz de entregarme a ti, dejar que mi cuerpo se apodere de tu embriagadora esencia y así convertirme en tu esclava.
Oh, mi señor, véame solo como una fiel servidora llena de blasfemias y desgracias, tome de mi todo mi ser y conviértalo en cenizas profanas para un nuevo ser.

Quíteme mi nombre, mis palabras y mis suspiros, quíteme todo este maldito pesar, haga de mí una carne nueva llena de valor para la propia oscuridad eterna.

Hágame arder, arder ¡Arder, hasta que mi cuerpo se corrompa y se distorsione! Oblígueme a obedecer a sus leyes, a someterme a su cuerpo, conviérteme en sangre de su sangre.

Distorsione mis sentidos en un estado de frenesí incontrolable, haga que mi cuerpo sea caóticamente hermoso y destruya mi alma y esta se vuelva genuina.
 
Si así lo deseas... híncate para que mi aliento te abrase.
Tus cenizas volarán al aire, como mariposas grises azuladas junto a tus penas en letargo.
Las letras de tu nombre serán consumidas, y el viento dejará un rastro de amargura.
Para cuando el calor ya no te queme, serás una con las llamas, y tu cuerpo será parte del viento cálido, que inflame cuanto toque en su camino.
Serás natura ardiente que inflame, danzando entre los escombros, aquellas pupilas que intenten resistirse al brillo de verte.
¿Estás satisfecha ahora... o esperas más de un hálito inmortal?
 
Última edición:
Si así lo deseas... híncate para que mi aliento te abrase.
Tus cenizas volarán al aire, como mariposas grises azuladas junto a tus penas en letargo.
Las letras de tu nombre serán consumidas, y el viento dejará un rastro de amargura.
Para cuando el calor ya no te queme, serás una con las llamas, y tu cuerpo será parte del viento cálido, que inflame cuanto toque en su camino.
Serás natura ardiente que inflame, danzando entre los escombros, aquellas pupilas que intenten resistirse al brillo de verte.
¿Estás satisfecha ahora... o esperas más de un hálito inmortal?
Yo busco arder hasta perderme, llenarme de consuelo en mis propias llamas y volverme una con el alma de mi amado
 
¡Oh, mi señor!

Quema mi cuerpo de nuevo en llamas infernales, deja que mi cuerpo desnudo sea probado de nuevo por los demonios que alguna vez lo profanaron, deja que el dolor fluya dentro de mi cuerpo, déjalo fluir para poder abrir heridas viejas y sanarlas con veneno.

¡Déjeme volver a mi arduo dolor! Deje que me queme hasta no soportar mi propia carne, déjeme enloquecer en drogas y somníferos para que sea capaz de ser ignorante a este mundo lleno de desgracia inhumana.

¡Para poder ser capaz de tener mi libertad mísera! Y así consumir el placer de la locura con el dolor más desgarrador, y llegar a consumirme en los hombres y demonios.

Dejar que la lujuria termine domando mi cuerpo para un mejor gozo y que la euforia regocije mis sentimientos perdidos a lo largo de este infierno.

Así naufragando en el mar de los lamentos para ser capaz de entregarme a ti, dejar que mi cuerpo se apodere de tu embriagadora esencia y así convertirme en tu esclava.
Oh, mi señor, véame solo como una fiel servidora llena de blasfemias y desgracias, tome de mi todo mi ser y conviértalo en cenizas profanas para un nuevo ser.

Quíteme mi nombre, mis palabras y mis suspiros, quíteme todo este maldito pesar, haga de mí una carne nueva llena de valor para la propia oscuridad eterna.

Hágame arder, arder ¡Arder, hasta que mi cuerpo se corrompa y se distorsione! Oblígueme a obedecer a sus leyes, a someterme a su cuerpo, conviérteme en sangre de su sangre.

Distorsione mis sentidos en un estado de frenesí incontrolable, haga que mi cuerpo sea caóticamente hermoso y destruya mi alma y esta se vuelva genuina.
Un monólogo apasionado y tortuoso de una persona que suplica a su "señor" que la someta a un dolor extremo, la corrompa y la destruya para renacer como una criatura dedicada a la oscuridad y al servicio de su señor, anhelando la libertad a través de la locura y la entrega total.

Saludos
 
Un monólogo apasionado y tortuoso de una persona que suplica a su "señor" que la someta a un dolor extremo, la corrompa y la destruya para renacer como una criatura dedicada a la oscuridad y al servicio de su señor, anhelando la libertad a través de la locura y la entrega total.

Saludos
Más que entregarme, quiero padecer en obediencia; quiero la libertad de mi propio cuerpo, quiero volverme una llama que anhela ser eterna.
 

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