Évano
Libre, sin dioses.
Hoy me ha vuelto a dar una lección
-quizá la vejez le ha reorganizado preferencias-
y no ha ido a oler la meada de ese caniche,
ni tan siquiera se ha acercado a él.
Todo lo contrario, ha cambiado de acera
y ha continuado su paseo como si nada.
Yo hice lo mismo, he ignorado
y esquivado a tanto idiota del barrio
que viene a contarte cómo y qué
es la vida sabiendo perfectamente yo
que nunca ha salido del barrio
y que su cultura y sus ideas son
tan caducas como caducas puedan ser.
Flai me ha mostrado hoy
que a veces no hacen falta metáforas
ni intentar convencer a ningún perro de nada,
dejar que el caniche algún día se encuentre
con otro can que no entienda de paciencias.
Hemos paseado
más tranquilamente que nunca
y ahora duerme a ronquido abierto
sobre el sofá, recibiendo los cálidos rayos
de este mes de abril mientras yo
tomaba el sol en la hamaca y meditaba
sobre las enseñanzas no tan ocultas
de los seres vivos tan menospreciados.
Pensaba esto cuando abría los ojos un ratito
hacia la morera de enfrente, en cómo
había desplegado, poco a poco,
las ramas y las hojas taladas en otoño.
Volveremos a tener una bonita sombra, Flai.
Gracias por leer
y por pensar.
-quizá la vejez le ha reorganizado preferencias-
y no ha ido a oler la meada de ese caniche,
ni tan siquiera se ha acercado a él.
Todo lo contrario, ha cambiado de acera
y ha continuado su paseo como si nada.
Yo hice lo mismo, he ignorado
y esquivado a tanto idiota del barrio
que viene a contarte cómo y qué
es la vida sabiendo perfectamente yo
que nunca ha salido del barrio
y que su cultura y sus ideas son
tan caducas como caducas puedan ser.
Flai me ha mostrado hoy
que a veces no hacen falta metáforas
ni intentar convencer a ningún perro de nada,
dejar que el caniche algún día se encuentre
con otro can que no entienda de paciencias.
Hemos paseado
más tranquilamente que nunca
y ahora duerme a ronquido abierto
sobre el sofá, recibiendo los cálidos rayos
de este mes de abril mientras yo
tomaba el sol en la hamaca y meditaba
sobre las enseñanzas no tan ocultas
de los seres vivos tan menospreciados.
Pensaba esto cuando abría los ojos un ratito
hacia la morera de enfrente, en cómo
había desplegado, poco a poco,
las ramas y las hojas taladas en otoño.
Volveremos a tener una bonita sombra, Flai.
Gracias por leer
y por pensar.