Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Se me murió algo…
y no sé dónde enterrarlo.
No hay tumba para esto,
no hay tierra suficiente
para cubrir lo que dejaste en mí.
Te busco…
en el mismo lugar donde te quedabas,
pero ahora solo hay silencio,
un silencio que grita
tu nombre
como si doliera decirlo.
Me duele hasta recordarte…
porque recordarte es abrir la herida
con las manos desnudas,
sin cuidado,
sin anestesia.
Y sangro…
no por fuera,
eso sería más fácil…
sangro por dentro,
en ese rincón donde aún respiras
aunque ya no estés.
Quise llorarte…
pero el llanto se me quedó atrapado
como un nudo en la garganta
que no baja…
que no sube…
que solo aprieta…
Y ahoga.
¿Cómo se deja ir
lo que aún vive en uno?
¿Cómo se entierra
lo que sigue latiendo
aunque ya no existe?
Hoy…
no te escribo para despedirme,
porque no sé cómo hacerlo…
Hoy te escribo
porque me duele no tenerte,
porque me duele haberte tenido,
porque me duele…
seguir siendo yo
sin ti.
Y si alguna vez lees este silencio…
sabrás
que cada palabra
no fue escrita…
Fue arrancada.
y no sé dónde enterrarlo.
No hay tumba para esto,
no hay tierra suficiente
para cubrir lo que dejaste en mí.
Te busco…
en el mismo lugar donde te quedabas,
pero ahora solo hay silencio,
un silencio que grita
tu nombre
como si doliera decirlo.
Me duele hasta recordarte…
porque recordarte es abrir la herida
con las manos desnudas,
sin cuidado,
sin anestesia.
Y sangro…
no por fuera,
eso sería más fácil…
sangro por dentro,
en ese rincón donde aún respiras
aunque ya no estés.
Quise llorarte…
pero el llanto se me quedó atrapado
como un nudo en la garganta
que no baja…
que no sube…
que solo aprieta…
Y ahoga.
¿Cómo se deja ir
lo que aún vive en uno?
¿Cómo se entierra
lo que sigue latiendo
aunque ya no existe?
Hoy…
no te escribo para despedirme,
porque no sé cómo hacerlo…
Hoy te escribo
porque me duele no tenerte,
porque me duele haberte tenido,
porque me duele…
seguir siendo yo
sin ti.
Y si alguna vez lees este silencio…
sabrás
que cada palabra
no fue escrita…
Fue arrancada.