Nat Guttlein
さん
Me las he comido.
Todas y cada una de ellas.
Muchas y a la vez pequeñas,
grandes y de igual forma con el peso de una hormiga.
Odiosas.
Como la gotera que sigue cayendo del techo del baño.
Palabras o sentimientos,
sinceramente perdí la cuenta entre tantos latidos desaforados.
Infinitos como las estrellas,
de esa galaxia que supo tener el color de tus ojos.
Pero es que las estrellas también caen.
Ellas lloran porque mueren,
en eterna soledad.
La luna nada puede hacer,
como esa araña que vive bajo mi cama
y me escucha murmurar tu nombre en sueños.
En aquellos es mucho mas fácil hacerlo.
Sencillamente porque la realidad ahí si es mas parecida a mis anhelos.
Todos esos que no llegué a decir.
Varios de todos los que una villana como yo,
con mi voz y el papel de cruel mártir,
no supo escuchar en voz alta.
El papel también quedo muy grande.
Y es que el vacío se llena de tanta nada misma,
que me pesa en la cantidad de besos que no te di.
Supiste pedirme varios.
Besos.
Palabras.
Migajas de un algo igual de invisible,
como el fuego de pleno invierno.
Me volveré a ahorrar todos los sustantivos.
Callare los adjetivos también.
No es un derecho pero tampoco un paisaje al que desee volver.
"El ganador se lo lleva todo,
y el perdedor queda pequeño"
Dicen las canciones que cantan sobre amor.
En mi defensa,
Preferiré seguir creyendo que te describen a ti.
Continuare saboreando la derrota.
De pie o de rodillas.
El paisaje se sigue pintando de gris y el cielo continua mojado.
Quizás sean las grietas del techo.
o por otra parte,
las que tengo en alguna que otra parte del alma.
Todas y cada una de ellas.
Muchas y a la vez pequeñas,
grandes y de igual forma con el peso de una hormiga.
Odiosas.
Como la gotera que sigue cayendo del techo del baño.
Palabras o sentimientos,
sinceramente perdí la cuenta entre tantos latidos desaforados.
Infinitos como las estrellas,
de esa galaxia que supo tener el color de tus ojos.
Pero es que las estrellas también caen.
Ellas lloran porque mueren,
en eterna soledad.
La luna nada puede hacer,
como esa araña que vive bajo mi cama
y me escucha murmurar tu nombre en sueños.
En aquellos es mucho mas fácil hacerlo.
Sencillamente porque la realidad ahí si es mas parecida a mis anhelos.
Todos esos que no llegué a decir.
Varios de todos los que una villana como yo,
con mi voz y el papel de cruel mártir,
no supo escuchar en voz alta.
El papel también quedo muy grande.
Y es que el vacío se llena de tanta nada misma,
que me pesa en la cantidad de besos que no te di.
Supiste pedirme varios.
Besos.
Palabras.
Migajas de un algo igual de invisible,
como el fuego de pleno invierno.
Me volveré a ahorrar todos los sustantivos.
Callare los adjetivos también.
No es un derecho pero tampoco un paisaje al que desee volver.
"El ganador se lo lleva todo,
y el perdedor queda pequeño"
Dicen las canciones que cantan sobre amor.
En mi defensa,
Preferiré seguir creyendo que te describen a ti.
Continuare saboreando la derrota.
De pie o de rodillas.
El paisaje se sigue pintando de gris y el cielo continua mojado.
Quizás sean las grietas del techo.
o por otra parte,
las que tengo en alguna que otra parte del alma.