Doy gracias por todo lo vivido,
por lo cierto, lo torpe y lo incierto;
por aquello que creí desierto
y hoy comprendo que tuvo sentido.
Por mis fallos, mis dudas, mis miedos,
por las veces que no supe verme;
por caer y volver a sostenerme
entre sombras, silencios y anhelos.
Nada sobra en lo que me ha formado,
ni lo amargo ni lo que dolía;
cada paso que di, me traía
hasta el ser que hoy habito a mi lado.
Y no niego la lucha que he sido,
ni el combate que aún me acompaña;
es mi fuego, mi pulso, mi entraña,
lo que late en lo que hoy he construido.
Porque soy lo que fui… sin rechazo,
sin querer corregir lo vivido;
y en ese aceptar lo que he sido
me sostengo, completo, sin trazo.
por lo cierto, lo torpe y lo incierto;
por aquello que creí desierto
y hoy comprendo que tuvo sentido.
Por mis fallos, mis dudas, mis miedos,
por las veces que no supe verme;
por caer y volver a sostenerme
entre sombras, silencios y anhelos.
Nada sobra en lo que me ha formado,
ni lo amargo ni lo que dolía;
cada paso que di, me traía
hasta el ser que hoy habito a mi lado.
Y no niego la lucha que he sido,
ni el combate que aún me acompaña;
es mi fuego, mi pulso, mi entraña,
lo que late en lo que hoy he construido.
Porque soy lo que fui… sin rechazo,
sin querer corregir lo vivido;
y en ese aceptar lo que he sido
me sostengo, completo, sin trazo.