Elfantasmalector
Poeta recién llegado
A veces veo el cielo estrellado
y encuentro tus pecas reflejadas,
esas que tanto me encantaban contar,
las que aprendí sin darme cuenta,
las que aún recuerdo
incluso ahora que ya no estás.
A veces miro la luna brillante
y pienso cómo tus ojos solían brillar,
esos ojos que me encantaban mirar,
los que me quitaban el sueño
y despertaban en mí una curiosidad.
A veces veo la lluvia caer
y recuerdo tu cabello,
ese que tanto me gustaba desordenar
entre risas que ya no volverán.
A veces te encuentro en la naturaleza,
porque es el único lugar
donde aún puedo sentirte cerca,
donde puedo verte sin tocarte,
donde tu recuerdo llega sin juzgar
y se queda en silencio conmigo.
Porque una foto no es suficiente
para guardar cada detalle,
cada gesto,
cada luz
que aunque viven tu rostro dentro de mí.
Muchos recuerdan tu físico,
la fuerza de tu cuerpo,
pero yo recuerdo algo más pequeño,
más invisible:
el número exacto de tus pecas,
esas que nadie se detenía a contar.
Ahora veo el 51 en todas partes
y me gusta pensar que es una señal,
aunque tal vez solo sea
la forma más bonita que encontré
para no olvidarte jamás.
y encuentro tus pecas reflejadas,
esas que tanto me encantaban contar,
las que aprendí sin darme cuenta,
las que aún recuerdo
incluso ahora que ya no estás.
A veces miro la luna brillante
y pienso cómo tus ojos solían brillar,
esos ojos que me encantaban mirar,
los que me quitaban el sueño
y despertaban en mí una curiosidad.
A veces veo la lluvia caer
y recuerdo tu cabello,
ese que tanto me gustaba desordenar
entre risas que ya no volverán.
A veces te encuentro en la naturaleza,
porque es el único lugar
donde aún puedo sentirte cerca,
donde puedo verte sin tocarte,
donde tu recuerdo llega sin juzgar
y se queda en silencio conmigo.
Porque una foto no es suficiente
para guardar cada detalle,
cada gesto,
cada luz
que aunque viven tu rostro dentro de mí.
Muchos recuerdan tu físico,
la fuerza de tu cuerpo,
pero yo recuerdo algo más pequeño,
más invisible:
el número exacto de tus pecas,
esas que nadie se detenía a contar.
Ahora veo el 51 en todas partes
y me gusta pensar que es una señal,
aunque tal vez solo sea
la forma más bonita que encontré
para no olvidarte jamás.