Nat Guttlein
さん
Me desapareceré.
Como la niebla al salir el sol.
Como el búho en la noche,
y como ese error que tanto te jactabas,
de no volver a repetir.
Pero que contenía mi perfume,
y esos tantos lunares que decoraban
tus sitios favoritos a visitar en sueños.
El crimen perfecto a costa de una lágrima.
Las que tanto derramaste.
O lo hicimos los dos?
Seguro para aquel entonces,
cuando decida que mi anonimato
ya no sea un peso entre tus pulsaciones,
resurgire.
Y te toque extirparme como el tumor,
en el cáncer de ese corazón que te atormenta.
Provocare maremotos entre tus piernas,
o quizás solo queden simples ecos
de lo que la lujuria quiso causar,
pero se terminó chocando con una pared,
salpicada en tu indiferencia.
El asesino a sueldo,
que recibe limosnas con sabor a
"Te amo" susurrados en madrugadas.
Amaneceres tortuosos con aroma a desesperación.
Como ese detective que lo analiza todo.
Exactamente un poco de todo eso,
que jamás pudimos encontrar entre nosotros.
Nos.
De todos los que nos dijimos entre odios filosos.
Otros.
Los demasiados que encontrábamos seguido,
entre labios egoístas de muy manipuladores.
Y entre el amargo de un par de bocas,
que nunca supieron a que sabían.
Como la niebla al salir el sol.
Como el búho en la noche,
y como ese error que tanto te jactabas,
de no volver a repetir.
Pero que contenía mi perfume,
y esos tantos lunares que decoraban
tus sitios favoritos a visitar en sueños.
El crimen perfecto a costa de una lágrima.
Las que tanto derramaste.
O lo hicimos los dos?
Seguro para aquel entonces,
cuando decida que mi anonimato
ya no sea un peso entre tus pulsaciones,
resurgire.
Y te toque extirparme como el tumor,
en el cáncer de ese corazón que te atormenta.
Provocare maremotos entre tus piernas,
o quizás solo queden simples ecos
de lo que la lujuria quiso causar,
pero se terminó chocando con una pared,
salpicada en tu indiferencia.
El asesino a sueldo,
que recibe limosnas con sabor a
"Te amo" susurrados en madrugadas.
Amaneceres tortuosos con aroma a desesperación.
Como ese detective que lo analiza todo.
Exactamente un poco de todo eso,
que jamás pudimos encontrar entre nosotros.
Nos.
De todos los que nos dijimos entre odios filosos.
Otros.
Los demasiados que encontrábamos seguido,
entre labios egoístas de muy manipuladores.
Y entre el amargo de un par de bocas,
que nunca supieron a que sabían.