Gustavo Adolfo Jaramillo
GUSTAVO ADOLFO JARAMILLO
Tan lírico y armonioso el ruiseñor cantaba,
mientras la tarde en un minuto se acababa.
de las nubes, tu cuerpo el viento moldeaba.
y la golondrina, con tu figura bailaba.
Un dulce aroma floral venía con la brisa,
la flor de azahar, me recordaba tu tez lisa.
y surcando el crepúsculo, sin alguna prisa,
escuchaba un concierto: la canción de tu risa.
Con sus trinos, se despidieron los azulejos.
Iba llegando la noche, y mis ojos perplejos,
despedían mis anhelos, se veían lejos,
más que tu amor; que tu gusto por mis besos viejos
mientras la tarde en un minuto se acababa.
de las nubes, tu cuerpo el viento moldeaba.
y la golondrina, con tu figura bailaba.
Un dulce aroma floral venía con la brisa,
la flor de azahar, me recordaba tu tez lisa.
y surcando el crepúsculo, sin alguna prisa,
escuchaba un concierto: la canción de tu risa.
Con sus trinos, se despidieron los azulejos.
Iba llegando la noche, y mis ojos perplejos,
despedían mis anhelos, se veían lejos,
más que tu amor; que tu gusto por mis besos viejos