Combina la esperanza más visceral con la absoluta nada. Comparten pecho. No se conocen. A veces el relevo entre una y otra suena a latido. Otras es luz; pero muy pocas de esas estoy en casa. Nunca el tiempo suficiente para convertir la nada en algo, al menos. La nada parece niebla. La niebla es nada. No lo digo yo.
Ya casi estábamos. Teníamos casi algo. Aún nada.
Oprimido, lo que escondo torna insostenible. Se parece más a la ansiedad que al propósito que le da nombre. Es en ese momento en el que me regocijo en el ciclo.
Me vuelvo pacto.
Saberlo es otra especie de luz. Una que quema.
La estrella muere en ese intento desesperado de permanencia y nada; alcanzar la luz ya no es opción. Sé que volverá porque siempre lo hace, pero no perdono el segundo de encarnar la pérdida. Pareciera que no hubiere nada peor que el recuerdo de lo feliz cuando sin duda lo peor es ser importante cuando se es nada. Cuando solo se tiene nada que dar. Cuando el amor es inservible. En la nada es donde más sueño con ella. Es lo único que cabe en la nada, es lo único que la nada ha visto. A ella y a quien sueña con serle útil. Tiene los ojos de alguien que todavía no sabe. Me mira hacia arriba y yo no sé dónde esconder la nada. No sé a dónde va cuando no la veo, a veces la siento un poquito cerca y vaticino su llegada con el corazón contento. Oigo la estática de la incandescencia. Me tapo los ojos.
¡No hay protesta de La Nada! Se retira con la ligereza de algo que sabe que puede irse porque siempre regresa. Cuando lo haga será rápido. Un daño inconmensurable en un lapso ridículo. Seré nada otra vez. No seré ni eso.
Ya casi estábamos. Teníamos casi algo. Aún nada.
Oprimido, lo que escondo torna insostenible. Se parece más a la ansiedad que al propósito que le da nombre. Es en ese momento en el que me regocijo en el ciclo.
Me vuelvo pacto.
Saberlo es otra especie de luz. Una que quema.
La estrella muere en ese intento desesperado de permanencia y nada; alcanzar la luz ya no es opción. Sé que volverá porque siempre lo hace, pero no perdono el segundo de encarnar la pérdida. Pareciera que no hubiere nada peor que el recuerdo de lo feliz cuando sin duda lo peor es ser importante cuando se es nada. Cuando solo se tiene nada que dar. Cuando el amor es inservible. En la nada es donde más sueño con ella. Es lo único que cabe en la nada, es lo único que la nada ha visto. A ella y a quien sueña con serle útil. Tiene los ojos de alguien que todavía no sabe. Me mira hacia arriba y yo no sé dónde esconder la nada. No sé a dónde va cuando no la veo, a veces la siento un poquito cerca y vaticino su llegada con el corazón contento. Oigo la estática de la incandescencia. Me tapo los ojos.
¡No hay protesta de La Nada! Se retira con la ligereza de algo que sabe que puede irse porque siempre regresa. Cuando lo haga será rápido. Un daño inconmensurable en un lapso ridículo. Seré nada otra vez. No seré ni eso.