Llueve en la tarde verde
sobre los álamos tiernos,
y el agua canta despacio
su cristal entre los huertos.
La primavera desata
sus cabellos sobre el viento,
mientras las rosas despiertan
del sueño pálido y lento.
Llueve con una dulzura
de campanas y de sueños,
como si el cielo dejara
caer sus pétalos nuevos.
Tiembla la luz en los charcos
con un fulgor de silencio,
y los pájaros esconden
su canción bajo los techos.
Todo parece más puro
bajo el temblor del aguacero,
la tierra huele a distancia
a jazmín y limonero.
Mi corazón se entristece
sin saber por qué secreto,
cuando la lluvia acaricia
los cristales del recuerdo.
Llueve… y la tarde se vuelve
un jardín de agua y eco,
donde florece la sombra
de un amor casi deshecho.
sobre los álamos tiernos,
y el agua canta despacio
su cristal entre los huertos.
La primavera desata
sus cabellos sobre el viento,
mientras las rosas despiertan
del sueño pálido y lento.
Llueve con una dulzura
de campanas y de sueños,
como si el cielo dejara
caer sus pétalos nuevos.
Tiembla la luz en los charcos
con un fulgor de silencio,
y los pájaros esconden
su canción bajo los techos.
Todo parece más puro
bajo el temblor del aguacero,
la tierra huele a distancia
a jazmín y limonero.
Mi corazón se entristece
sin saber por qué secreto,
cuando la lluvia acaricia
los cristales del recuerdo.
Llueve… y la tarde se vuelve
un jardín de agua y eco,
donde florece la sombra
de un amor casi deshecho.