El crepúsculo llega despacio,
como llega el recuerdo a las habitaciones vacías,
y el mar se queda quieto, pensativo.
La brisa mueve apenas tu cabello,
y el cielo, tan lleno de sombras violetas
parece inclinarse sobre nosotros
como una madre fatigada.
Entonces comprendo
que la felicidad existe en cosas pequeñas,
en tu mano descansando junto a la mía,
en el rumor del agua,
en este instante humilde que no quiere pasar.
El mar continúa respirando lentamente,
la noche comienza a encender sus primeras estrellas
y yo siento sin tristeza
que toda la vida podría caber aquí,
en este crepúsculo,
en tu mirada,
en el silencio compartido
mientras el océano se vuelve oscuro.
como llega el recuerdo a las habitaciones vacías,
y el mar se queda quieto, pensativo.
La brisa mueve apenas tu cabello,
y el cielo, tan lleno de sombras violetas
parece inclinarse sobre nosotros
como una madre fatigada.
Entonces comprendo
que la felicidad existe en cosas pequeñas,
en tu mano descansando junto a la mía,
en el rumor del agua,
en este instante humilde que no quiere pasar.
El mar continúa respirando lentamente,
la noche comienza a encender sus primeras estrellas
y yo siento sin tristeza
que toda la vida podría caber aquí,
en este crepúsculo,
en tu mirada,
en el silencio compartido
mientras el océano se vuelve oscuro.
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