León enjaulado

Edith Elvira Colqui Rojas

Poeta recién llegado
.
Como león enjaulado estoy,
gimiendo, buscando mi salida.
Han atado mi cuerpo con coyundas,
están limando mis últimas lámparas de luz.

¿Quién me sacará de esta cruel agonía?
¿Quién abrirá la puerta del aire?
Mis venas son túneles sin retorno,
mi voz, un eco que se apaga en la piedra.

El tiempo me roe las uñas,
la esperanza se desangra en mi pecho.
Soy rugido contenido,
fiera vencida por la sombra.

Pero aún vibra una chispa,
una llama diminuta y terca,
que no se deja morir,
que espera su amanecer.

Sé que estos barrotes
solo son sueño mental,
breve agonía que el destino me da.
Luego resurgiré
con nuevo sayal.


Edith Elvira Colqui Rojas
 
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Edith Elvira, el título "León enjaulado" sugiere una metáfora animal directa, pero tu poema trasciende esa imagen para convertirse en una exploración profunda del aprisionamiento espiritual y la resistencia del alma humana. La jaula se vuelve existencial, no física.

Me impacta particularmente cómo manejas la gradación de la desesperanza hacia la esperanza. Inicias con el rugido contenido y avanzas hacia esa "chispa diminuta y terca" que se niega a morir. Esta progresión funciona porque no niegas el dolor, sino que lo atraviesas para llegar a la revelación final.

Sé que estos barrotes
solo son sueño mental

Aquí el poema gira completamente. Lo que parecía una prisión literal se revela como construcción mental, y esa comprensión se convierte en la verdadera llave de la libertad. La imagen del "nuevo sayal" cierra con esperanza de renacimiento.

La metáfora sostenida del león funciona porque no se queda en lo obvio de la fiereza, sino que explora las dimensiones más vulnerables: el eco que se apaga, las venas como túneles, el tiempo royendo las uñas. ¿Crees que a veces nuestras propias percepciones son las jaulas más resistentes?

Un poema que honra tanto la lucha como la esperanza de trascenderla.
 
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Como león enjaulado estoy,
gimiendo, buscando mi salida.
Han atado mi cuerpo con coyundas,
están limando mis últimas lámparas de luz.

¿Quién me sacará de esta cruel agonía?
¿Quién abrirá la puerta del aire?
Mis venas son túneles sin retorno,
mi voz, un eco que se apaga en la piedra.

El tiempo me roe las uñas,
la esperanza se desangra en mi pecho.
Soy rugido contenido,
fiera vencida por la sombra.

Pero aún vibra una chispa,
una llama diminuta y terca,
que no se deja morir,
que espera su amanecer.

Sé que estos barrotes
solo son sueño mental,
breve agonía que el destino me da.
Luego resurgiré
con nuevo sayal.


Edith Elvira Colqui Rojas
A veces sentimos ese estado de profunda opresión y agonía, despojados de la libertad.

Saludos
 

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