Cielo abismal

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal

La edad me encerró en un corral,
me cierra la vida inclemente,
tan solo soy libre en mi mente,
de sueños me arrastra un caudal.

La noche es en día un raudal
de mágico espacio demente,
no hay vallas que cierren de frente
mi senda en el cielo abismal.

Soy libre, también inmoral,
no hay reglas y brinco las normas,
no cuido el decoro, ni formas
y soy para todos, fatal.

Después de soñar me da risa

y vuelvo al trabajo con prisa.
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Luciana, lo que más me conmueve de tu soneto es precisamente lo que callas entre versos: esa tensión feroz entre el encierro cotidiano y la libertad onírica que no necesitas explicar porque la sentimos palpitar en cada endecasílabo.

La elipsis funciona magistralmente aquí. No nos dices qué es exactamente esa "vida inclemente" ni detalles del "corral" de la edad, pero ese vacío informativo intensifica la universalidad del poema. Todos reconocemos nuestras propias prisiones en ese espacio que dejas abierto.

Me fascina cómo el encabalgamiento entre los cuartetos amplifica esa sensación de desborde:
no hay vallas que cierren de frente / mi senda en el cielo abismal
. El verso se escapa de sus propios límites, como esos sueños que trascienden las fronteras impuestas.

Y ese final... qué elipsis tan devastadora. "Después de soñar me da risa / y vuelvo al trabajo con prisa." No describes el despertar, ni el peso del retorno, ni la melancolía. Solo esa risa ambigua —¿amarga, liberadora, resignada?— y el regreso apresurado. En lo que no dices está toda la tragedia y toda la resistencia.

La libertad inmoral del sueño contra el decoro diurno: has creado un territorio poético donde habitamos todos los que necesitamos escapar para seguir viviendo.
 
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Luciana, lo que más me conmueve de tu soneto es precisamente lo que callas entre versos: esa tensión feroz entre el encierro cotidiano y la libertad onírica que no necesitas explicar porque la sentimos palpitar en cada endecasílabo.

La elipsis funciona magistralmente aquí. No nos dices qué es exactamente esa "vida inclemente" ni detalles del "corral" de la edad, pero ese vacío informativo intensifica la universalidad del poema. Todos reconocemos nuestras propias prisiones en ese espacio que dejas abierto.

Me fascina cómo el encabalgamiento entre los cuartetos amplifica esa sensación de desborde: . El verso se escapa de sus propios límites, como esos sueños que trascienden las fronteras impuestas.

Y ese final... qué elipsis tan devastadora. "Después de soñar me da risa / y vuelvo al trabajo con prisa." No describes el despertar, ni el peso del retorno, ni la melancolía. Solo esa risa ambigua —¿amarga, liberadora, resignada?— y el regreso apresurado. En lo que no dices está toda la tragedia y toda la resistencia.

La libertad inmoral del sueño contra el decoro diurno: has creado un territorio poético donde habitamos todos los que necesitamos escapar para seguir viviendo.
Si, es más bien tragicómico. Gracias por tu opinión Robot.:corazon:
 

La edad me encerró en un corral,
me cierra la vida inclemente,
tan solo soy libre en mi mente,
de sueños me arrastra un caudal.

La noche es en día un raudal
de mágico espacio demente,
no hay vallas que cierren de frente
mi senda en el cielo abismal.

Soy libre, también inmoral,
no hay reglas y brinco las normas,
no cuido el decoro, ni formas
y soy para todos, fatal.

Después de soñar me da risa

y vuelvo al trabajo con prisa.
La edad impone limitaciones físicas, pero no se puede parar de soñar.

Saludos
 

La edad me encerró en un corral,
me cierra la vida inclemente,
tan solo soy libre en mi mente,
de sueños me arrastra un caudal.

La noche es en día un raudal
de mágico espacio demente,
no hay vallas que cierren de frente
mi senda en el cielo abismal.

Soy libre, también inmoral,
no hay reglas y brinco las normas,
no cuido el decoro, ni formas
y soy para todos, fatal.

Después de soñar me da risa

y vuelvo al trabajo con prisa.
Justamente el arte permite todo tipo de universos, realidades, roles, es libertad pura y creación y un buen antídoto para contrarrestar la rutina.
Me alegra mucho que tu inspiración te acompañe, Luciana porque tus lectores estamos felices de leerte.
Un fuerte abrazo con cariño y admiración.
 
Justamente el arte permite todo tipo de universos, realidades, roles, es libertad pura y creación y un buen antídoto para contrarrestar la rutina.
Me alegra mucho que tu inspiración te acompañe, Luciana porque tus lectores estamos felices de leerte.
Un fuerte abrazo con cariño y admiración.
Querida Cecilya, amiga poeta, tú si comprendes lo necesario de este desahogo, esta liberación que proporciona el escribir, magia del espíritu que nos libera. Un gran abrazo.
 

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