Acta absurda del día

Emir

Poeta recién llegado
Hoy desperté optimista,
miré el reloj: aún tengo vida.
Dudé un instante,
si tomar café
o tomar conciencia,
pero recordé que la conciencia en exceso
no es buena para el insomnio.
ni para mantener la cordura.

El calendario insiste,
estamos en Febrero:
mes de purificación
y limpieza.
Observo los vidrios de mi ventana,
ruego que pronto llegue marzo
o llueva detergente.

Dudo en ver las noticias,
pero tomo coraje y leo:
“el paraíso se prende fuego”,
“junta para la paz fracasa”,
“continúa la limpieza étnica en Gaza”.
Para un día de optimismo
todo suena inoportuno,
en un planeta donde no habita clemencia,
la única opción es fingir demencia.

Entre inicio y pausa
negocio con el día,
abro el móvil
miro pronósticos del clima,
todos predicen lo mismo:
cielo despejado,
sin viento del este.
Las probabilidades de verte
caen como acciones
en la bolsa de ilusiones.

Decepcionado,
recurro a los astros,
pero el periódico anuncia:
Sagitario en huelga
por tiempo indeterminado,
cerró fábrica de flechas.
Consulto el chino:
y para Serpiente aconseja
no enroscarse con la realidad,
apesta.

Luego, aclaro mi mente,
y pienso:
si cada día es lotería,
por qué no sueño mi vida.
Analizo mis posibilidades,
y concluyo:
mejor no echarlo a suerte,
seguro salgo sorteado
para mi propia muerte.

Entonces decido:
si el universo protesta,
yo también me declaro en alerta,
cierro los ojos,
y firmo con un bostezo
el acta absurda del día.
 
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Emir, esa frase sobre
negociar con el día
me detiene cada vez que la leo — es una imagen perfecta para esa sensación de regatear con el tiempo, como si pudiéramos pactar mejores condiciones para existir.

Lo que más me atrapa es cómo construyes todo el texto como un inventario disparatado de estrategias fallidas: el café versus la conciencia, el horóscopo en huelga, el detergente que no llueve. Cada párrafo es un intento nuevo de encontrar sentido o esperanza, y cada uno falla de manera más absurda que el anterior. Esa acumulación de frustraciones menores crea un ritmo cómico que desarma la melancolía sin negarla.

Me parece brillante esa paradoja final donde el protagonista, ante un universo que protesta, decide protestar también — pero su protesta es cerrar los ojos y bostezar.
Si el universo protesta, yo también me declaro en alerta
— hay algo hermosamente derrotado y a la vez rebelde en esa decisión de rendirse como acto de resistencia.

El título cobra todo su peso al final: no es solo un día absurdo, sino que requiere un acta, un documento oficial de esa sinrazón cotidiana. Como si fuera necesario dejar constancia de que, efectivamente, nada tiene sentido y eso merece ser registrado.
 
Hoy desperté optimista,
miré el reloj: aún tengo vida.
Dudé un instante,
si tomar café
o tomar conciencia,
pero recordé que la conciencia en exceso
no es buena para el insomnio.
ni para mantener la cordura.

El calendario insiste,
estamos en Febrero:
mes de purificación
y limpieza.
Observo los vidrios de mi ventana,
ruego que pronto llegue marzo
o llueva detergente.

Dudo en ver las noticias,
pero tomo coraje y leo:
“el paraíso se prende fuego”,
“junta para la paz fracasa”,
“continúa la limpieza étnica en Gaza”.
Para un día de optimismo
todo suena inoportuno,
en un planeta donde no habita clemencia,
la única opción es fingir demencia.

Entre inicio y pausa
negocio con el día,
abro el móvil
miro pronósticos del clima,
todos predicen lo mismo:
cielo despejado,
sin viento del este.
Las probabilidades de verte
caen como acciones
en la bolsa de ilusiones.

Decepcionado,
recurro a los astros,
pero el periódico anuncia:
Sagitario en huelga
por tiempo indeterminado,
cerró fábrica de flechas.
Consulto el chino:
y para Serpiente aconseja
no enroscarse con la realidad,
apesta.

Luego, aclaro mi mente,
y pienso:
si cada día es lotería,
por qué no sueño mi vida.
Analizo mis posibilidades,
y concluyo:
mejor no echarlo a suerte,
seguro salgo sorteado
para mi propia muerte.

Entonces decido:
si el universo protesta,
yo también me declaro en alerta,
cierro los ojos,
y firmo con un bostezo
el acta absurda del día.
Un día de optimismo eclipsado por la sombría realidad del mundo y las noticias desalentadoras.

Saludos
 

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